PrA?fugos del Sistema Penal Argentino. Se nos escapan las tortugas

Marcelo Carlos Romero

Por MarceloA� CarlosA� Romero. Fiscal del Ministerio PA?blico. Miembro de Usina de Justicia. A�”Cada vez que uno o mA?s individuos se profugan del accionar del Sistema Penal del Estado, un aceitado mecanismo de instituciones y funcionarios pA?blicos se pone en marcha para lograr rA?pidamente el paradero del o de los evadidos del aparato represivo oficial…

Esto sucede en los paA�ses normales, claro.

En la RepA?blica Argentina, en cambio, se nos escapan las tortugas.

A?Por quA�?

Porque no trabajamos como equipo, sino conformando un puA�ado de compartimentos estancos y en permanente competencia. Llegar primero es la consigna o, en su defecto, “vender humo” al superior o a la comunidad.

No es necesario ser un experto del FBI para aseverar que, ante una crisis del sistema, todos los mecanismos deben moverse en bloque y en forma coordinada. Como un reloj.

Sin embargo, en estas tierras:

La inteligencia criminal ha sido reemplazada por el espionaje de peluquerA�a de seA�oras o de cafA� de caballeros, en donde lo importante -y casi sagrado- es intervenir comunicaciones en forma ilegal, para obtener informaciA?n privada o A�ntima, muy A?til para la extorsiA?n y el apriete, pero para prevenir delitos, nada.

El Poder Judicial y el Ministerio PA?blico desconfA�an de la PolicA�a. Le adjudican culpas y fracasos en la prevenciA?n, en la investigaciA?n, en la preservaciA?n de las evidencias, en la reserva de las actuaciones -secreto profesional- etc.

La PolicA�a desconfA�a de Jueces y Fiscales. Los considera engreA�dos/as de traje y corbata; falda y tacos altos. Funcionarios/as de escritorio, sin experiencia, soberbios y no conocedores a�?de la callea�?, a�?del barroa�?, de la realidada�� (a�?A?Nosotros los detenemos y ellos los liberan!a�?; a�?A?Nosotros estamos en la calle, ellos en sus despachos alfombrados!a�?)

Los Organismos de Derechos Humanos -estatales y no estatales- detestan a las PolicA�as, a las Fuerzas de Seguridad y a los Servicios Penitenciarios y viceversa, y desconfA�an del Poder Judicial y del Ministerio PA?blico.

El Poder Judicial y el Ministerio PA?blico desconfA�an de los Organismos de Derechos Humanos, pero tienen terror reverencial ante sus presentaciones o declaraciones pA?blicas.

Las PolicA�as desconfA�an de los Servicios Penitenciarios y viceversa. TambiA�n de las Fuerzas Federales de Seguridad (GendarmerA�a, Prefectura y PSA). Todos tienen a�?celos de uniformea�? respecto del otro. Se auto-adjudican el real -y exclusivo- conocimiento del delito y del delincuente, despreciando la visiA?n de la otra fuerza de seguridad.

Todos los organismos que integran el Sistema Penal desconfA�an de la prensa. Tienen pavor ante la difusiA?n de noticias que los cite, aunque sea sA?lo al efecto informativo… Pero no despegan sus ojos de las pantallas de tv, diarios y portales de Internet.

Con este panorama no resulta extraA�o que, a modo de ejemplo,A� los entonces prA?fugos de la cA?rcel de General Alvear, MartA�n Lanatta, Cristian Lanatta y VA�ctor Schilacci , fueran hallados por unos puesteros rurales…”

 



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