Casi lo matan en 21 y 51 de La Plata para robarle un celular: una bala le rozA? la cabeza

RaA?l Urrutia se salvA? de milagro. Un motochorro lo golpeA? y le efectuA? un disparo, pero la bala le rozA? la cabeza. Fue en 21 y 51. Tirado en la vereda, cubierto de sangre por los culatazos que le habA�an abierto cortes en el cuero cabelludo, a�?el Loroa�? Urrutia vio la muerte pasarle a centA�metros. Muy cerca de A�l, un motochorro le apuntA? a los ojos y tirA? del gatillo. El balazo le rozA? la parte superior de la cabeza y no lo matA? sA?lo por azar, de eso estaban seguros A�l, sus allegados y todos los vecinos de la cuadra de 21 entre 51 y 53.
AhA� se encontraba la vA�ctima, que se habA�a bajado del Volkswagen Bora en el que viajaba con dos compaA�eros de trabajo. Eran tres los hombres que estaban a punto de emprender un viaje, pero antes decidieron parar en la casa de uno de ellos, que entrA? a buscar algo antes de seguir su camino.
Fueron instantes nada mA?s los que sellaron lo que vendrA�a. Mientras RaA?l hablaba por telA�fono en la vereda, apareciA? un delincuente del que, gracias al testimonio de los vecinos, sobran descripciones: vestA�a una remera azul, manejaba una moto bordA?, tenA�a un casco rojo y alguna protecciA?n que le tapaba la cara.
El ladrA?n fue directo a arrebatarle el celular. No trascendiA? si para hacerlo lo amenazA? de muerte con el arma que tenA�a o si sA?lo lo amedrentA? verbalmente.
a�?Vino y me pidiA? el telA�fono. DespuA�s de dA?rselo, quise agarrarlo para que no se fueraa�?, contA? RaA?l todavA�a ensangrentado en el lugar del hecho.
Al parecer, cuando la vA�ctima intentA? resistirse se resbalA? y cayA? al piso. Ante eso, el asaltante reaccionA? con furia: lo atacA? de varios culatazos en la cabeza y luego empuA�A? el arma hasta poner el dedo en el gatillo.
Un solo disparo retumbA? en el barrio. El balazo le rozA? la parte superior de la cabeza al hombre. Todos, incluido A�l, sospechan que el delincuente a�?tirA? a matara�? y que el desenlace no fue otro por algo ajeno a la voluntad del motochorro.
Luego de la explosiA?n muchos vecinos se asomaron a ver quA� habA�a sido ese estruendo. TambiA�n se acercA? el amigo de la vA�ctima: la vereda de su casa quedA? regada de sangre.
A Urrutia lo fueron a asistir policA�as de la zona y un grupo de mA�dicos en ambulancia, que en el lugar le dieron los primeros auxilios, para despuA�s llevarlo al hospital Italiano.
Aparentemente, su estado de salud no serA�a grave. De todas maneras, se esperaba un seguimiento de cerca sobre su evoluciA?n.
A pesar de lo violento del episodio, la vA�ctima se tomA? un par de minutos para relatar en primera persona lo que le pasA?: a�?Me podrA�an haber matado. Hoy en un robo no tenA�s garantA�as de que no te hagan nadaa�?, expresA?.
Luego se subiA? a la parte de atrA?s de la ambulancia, seguramente con la certeza de que ayer no era su dA�a para abandonar este mundo.
loro
Fuente: eldia.com.ar



Notas relacionadas

Dejá tu comentario