Aleandro encarna “un personaje amoral y siniestro en la película “La Valija de Benavídez”, próxima a estrenar

La talentosa actriz y directora Norma Aleandro encarna a una suerte de ‘marchand’ de arte contemporáneo que ayuda a manipular la mente de los artistas plásticos a los que representa, en “La valija de Benavídez”, una película de terror psicológico de Laura Casabé.
La talentosa actriz y directora Norma Aleandro encarna a “un personaje amoral y siniestro”, una suerte de ‘marchand’ de arte contemporáneo que ayuda a manipular la mente de los artistas plásticos a los que representa, en “La valija de Benavídez”, una película de terror psicológico de Laura Casabé que se estrenará el jueves próximo y en la que comparte elenco con Guillermo Pfening y Jorge Marrale.
Basado en el cuento homónimo de Samanta Schweblin publicado en el libro “El núcleo del disturbio”, el segundo largometraje de Casabé narra la historia de un profesor de plástica (Pfening) encerrado en el laberinto de su mente enferma, a quien su propio psiquiatra manipula de manera perversa, conduciéndolo al borde de la locura, con la idea de convertirlo en una fuente de ingresos económicos para su propio beneficio.
“Mi personaje es esa clase de gente que de alguna forma pone los precios de las obras de arte con una actitud absolutamente snob y superficial. Es un personaje amoral, un personaje siniestro. Ella y su grupo son los que lanzan una obra al mercado, le ponen precio y de deciden cómo, de pronto, una salvajada es puesta en el lugar de una genialidad artística”, afirmó Aleandro, recordada por su papel en “La historia oficial”.
Aquel filme de Luis Puenzo, que ganó el Oscar a la mejor película de habla no hispana en 1986, y por el cual obtuvo el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Cannes, la catapultó a una fama internacional que la llevó a trabajar en Hollywood en cuatro filmes, entre ellos “Gaby: la verdadera historia” (1989), un filme de Luis Mandoki sobre la poetisa y escritora mexicana Gaby Brimmer, que le valió una nominación para el Oscar.
“Mi paso por Hollywood fue inesperado, porque nunca trabajé para eso. Me empezaron a llover posibilidades de trabajo interesantes, pero al principio no las consideré porque no hablaba inglés. A partir de ‘Gaby’ me nominaron para el Oscar y me invitaron a ser miembro de la Academia de Cine estadounidense. Fue una forma de conectarme con el cine americano desde adentro, y una experiencia realmente muy agradable”, recordó.
Si bien nunca antes había trabajado en una película de terror como la de Casabé, Aleandro dijo no ser ajena al género: “Siempre me gustó mucho leer a Howard P. Lovecraft (uno de los escritores más importantes del terror metafísico y el género fantástico). Cuando tienen calidad y profundidad, y también humor, el terror y el fantástico son géneros que valen la pena. No creo que haya géneros desdeñables”.
En ese sentido y acerca de la película de terror psicológico, una suerte de pesadilla laberíntica de la que el protagonista no puede escapar, Aleandro sostuvo que lo primero que le interesó “fue el guión y las charlas previas con la directora”, y la definió como “una película rara, muy particular, una comedia extraña, con tintes negros, que no es muy común en nuestro cine”.
Ganadora del premio a la Mejor Actriz en los festivales de San Sebastián (España) y La Habana (Cuba) por su papel en “Sol de otoño” (1996), de Eduardo Mignogna, Aleandro destacó los rasgos de su personaje en este nuevo filme: “Es hermoso, de composición total, un ser muy particular. Es una especie de guiño de burla contra el snobismo y la formas de llevar el arte desde la frivolidad, que está tocado desde una manera liviana y cómica”.
“La composición de un personaje como este es lo más divertido que hay, porque cuanto más lejano a uno es más divertido, y cuando más complicado es mejor. Es como una música compleja donde hay que coordinar demasiadas cosas para crearla, al igual que a este personaje, que además debía ser creíble”, explicó la actriz a Télam sobre el trabajo interno que hizo previamente al rodaje del filme.
La actriz, que destacó el trabajo de Casabé y de “su equipo de gente joven que apuesta a hacer algo fuera de lo común”, consideró que “en general cada actor tiene su forma de componer a un personaje. Mi forma fue leyendo y entendiendo por dónde va, cómo se expresa, con qué falta de dignidad se presenta en el mundo del arte”.
“Compuse una persona muy armada, muy pendiente de cómo la van a ver y cómo se va a mostrar, con ningún tipo de espontaneidad, una persona que siempre está vendiendo algo. Busqué la forma de mostrar ese comportamiento con una forma de caminar y una forma de mirar. Me interesaba mucho este tipo de persona despreciable. Poder hacerla e inventarla me divirtió muchísimo”, agregó.
En relación a la realizadora Casabé, Aleandro indicó que “fue muy fácil trabajar con ella, porque tiene un equipo que funciona realmente como un cuerpo orgánico. Veía en ellos una gran armonía. Todos buscaban que ella estuviera cómoda y estaban al servicio de la película. Además, ella tiene un hermoso carácter para trabajar, no abunda en explicaciones, y eso da mucha libertad”.
“Ella tiene buen carácter y humor, y para mí la cuestión humana es importantísima para trabajar, porque uno busca interpretar el sueño del director. Que uno pueda acercarse a ese sueño sin que el soñador se vuelva loco, y lleve las cosas con paciencia y buen humor, es lo mejor que nos puede pasar a los que trabajamos en estas películas”, subrayó la actriz.
Para Aleandro, “siempre queda espacio para aprender cosas nuevas. A mi todavía me falta mucho por aprender, lo cual no significa que no haya aprendido algunas. Cuanto más trabajo -reflexionó- me doy cuenta que me falta mucho por aprender. A veces porque me han agradado y otras porque no me han agradado”.
La actriz resaltó sus trabajos con Daniel Burman y Marcos Carnevale, pero hizo foco en su trato con Mignogna, “un ejemplo de director con mucho talento y profundidad, pero sin solemnidades. Siempre te hacía pensar que en cine estás haciendo algo importante, pero que también te tiene que dar alegría. Me hizo aprender a trabajar alegremente con gente que no se sienta importante, sino que se sienta útil”.
Mientras prepara el reestreno en el Teatro Maipo de “Escenas de la vida conyugal”, la obra basada en el filme de Ingmar Bergman en la que dirige a Ricardo Darín y Erica Rivas, Aleandro evocó con satisfacción su desempeño como directora en “Franciscus”, el musical de Flavio Mendoza, “donde teníamos un elenco excepcional, todos sabían una barbaridad de lo que tenían que hacer y lo hacían maravillosamente, gente muy profesional que trabajaba con coreografía y canto”.
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