Cuando el Correo reparte malas noticias, el Gobierno jubila sus negras intenciones

Macri

*Por Jorge Joury.- Fue un jueves negro con todas las letras. Con la metodología de dar marcha atrás con temas muy sensibles, el Gobierno no está haciendo otra cosa que restar en confiabilidad y poner en peligro su chance electoral en octubre. Esta suerte de “errorísmo de Estado”, como por estas horas se lo llama irónicamente en las redes sociales, pone al oficialismo en una matriz poco confiable.

Las últimas medidas que se intentaron aplicar y que generaron el enorme rechazo de la población, sufrieron un claro retroceso casi en forma inmediata. Ocurrió antes con el aumento de tarifas, con la Corte Suprema, cuando Macri quiso proponer jueces por decreto, con los cambios en los feriados,  y ahora con el Correo y la fórmula de movilidad jubilatoria. Detrás de esa fachada de mostrar flexibilidad ante la opinión pública, en la práctica a ensayo y error, se oculta la sospecha de que late un corazón neoliberal que arremete y mete miedo.Se disparan medidas y se va viendo las reacciones de la gente para actuar en consecuencia. En caso de no haber plafón, se manda todo a “foja cero”, la nueva muletilla que ganó todos los títulos en los medios. También hay quienes ponen en duda, si con el ajuste a los jubilados no se pretendió sacar de la escena el escándalo del Correo.

Si bien es cierto, que existe tendencia a modificar las cosas, los desaciertos significan un signo de debilidad. Son errores puntuales que van dinamitando la confianza que depositó la gente en Cambiemos. Un presidente no puede estar todo el tiempo deshaciendo lo que sus colaboradores anuncian 24 horas antes, sin sufrir un desgaste. El Gobierno de los Ceos o la Ceocracia, como se lo calificó irónicamente desde el inicio de la gestión,  se parece más bien a un equipo de pasantes. Un concepto que deslizó el diputado del PJ, Diego Bossio y que provocó sonrisas en una reunión parlamentaria, pero que ahora está tomándose más en serio en las tertulias del poder.
Las torpezas del oficialismo en este febrero, no han hecho otra cosa que volver a darle ímpetu al peronismo, que según las últimas encuestas, si se uniera con el kirchnerismo, obtendría más del 30% de intención de voto. La cifra suficiente para ganar en octubre. Aún sin líder a la vista y no habiendo superado el shock de la derrota, el PJ parece estar recuperando su capacidad de reconstruir su vocación de poder, gracias a la habilidad del macrismo para abrir las puertas de su propio infierno.
Aunque se reconozca, que la gestión no se posiciona en un lugar de soberbia y da lugar a otras voces, la intención de ajustar aparece siempre presente como un fantasma detrás de cada medida. Hay que decirlo con todas las letras: lo que están haciendo esas movidas, es dejar mal parado al oficialismo, poner en peligro su posibilidad electoral en octubre y la de un segundo mandato de Macri.
La más preocupada por estas horas, debe ser la gobernadora María Eugenia Vidal, a quien le depositaron sobre sus hombros el peso de llevar a Cambiemos a la victoria en la provincia de Buenos Aires, el distrito que guarda en su alcancía el poder del voto.
Con los desaciertos de los últimos días, la gente pudo haber pensado, con lógica sospecha, que mientras por un lado le regalaban plata a la familia del Presidente con el Correo, por otro le metían la mano en el bolsillo a los jubilados, que ya venían en baja y habían perdido siete puntos frente a la inflación.
Comentan en los pasillos de la Casa Rosada, que con la polémica del Correo, Macri fue el último en ceder. Sus asesores le plantearon que no dar marcha atrás lo afectaría en un tema muy sensible para el Gobierno. Le advirtieron que esa actitud terminaría fogoneando la idea de que gobierna para los ricos y que eso podría provocar el divorcio de su relación con la sociedad, hoy uno de sus principales sostenes.
En octubre se juega la aprobación del Gobierno y no sería extraño que muchos voten por darle un susto, para ver si mejora la situación y se deja de esquilmar de manera desmedida los bolsillos de la clase media, mientras la generosidad oficial pica boletos a favor de los empresarios, que ni siquiera hicieron esfuerzo alguno por mejorar los niveles de empleo y dejar de aumentar sus productos de manera desmesurada.
Macri no comprendió, que tocar el bolsillo de los jubilados, fue traer al centro de la escena a la tan temida Alianza, que en su momento apeló a ese golpe bajo y aceleró su camino hacia el abismo. El Presidente se la dejó picando a la oposición, que metió un gol de media cancha. Además, el vice jefe de Gabinete, Mario Quintana, tuvo el desatino de minimizar el descuento a los jubilados, señalando que se trataba de una magra suma de 20 pesos. Pero detrás del cambio en la fórmula de movilidad, hay $2.920 millones de razones que se ahorra el Gobierno en perjuicio de los jubilados, pensionados y beneficiarios de las Asignaciones Familiares.
En ANSeS reconocen que en lugar del 12,65%, la movilidad hubiera arrojado el 12.96%. La diferencia sería mayor de 0,6 puntos y que por lo tanto el perjuicio contra los beneficiarios del sistema se elevaría a $5.200 anuales. Haciendo números finitos, esa diferencia de 0,31 puntos equivale a un perjuicio hacia los jubilados y beneficiarios de las Asignaciones Familiares, de casi de 3 mil millones de pesos anuales. Desde la oposición de sospecha que pudo haber sido una de las condiciones que le planteó a Macri el Fondo Monetario Internacional, dentro de las pautas de ajuste.
La propia Elisa Carrió, hoy  la “oposición oficial”, le obligó a cambiar el paso a Macri, tanto con el Correo como con el ajuste a los jubilados. Los desaciertos de la Casa Rosada, también favorecieron a Sergio Massa, que  salió a la cancha con fuerza para convertirse en una suerte de Robin Hood. Un análisis del Cetro de Economía Política Argentina  (CEPA) desenmascaró la trampa y el perjuicio para la clase pasiva. Detalló la evolución del poder adquisitivo de la jubilación mínima desde septiembre de 2014 hasta marzo de 2017 y reveló que cada actualización se tradujo en un incremento del poder adquisitivo, aunque se percibió una tendencia negativa desde el 2016 en adelante.
Un cálculo sencillo permite estimar que la pérdida de poder adquisitivo desde el aumento de jubilación mínima de septiembre de 2015 al actual aumento es del orden del 7,43%. Del mismo modo que en la discusión del salario docente, en el mejor de los casos (si la inflación prevista por el Gobierno se cumple) los jubilados de la mínima no pierden poder adquisitivo pero no recuperan nada de lo perdido a lo largo de 2016.
En los términos del estudio, si se toma septiembre de 2014 como base del índice (100), se observa que el poder adquisitivo de la jubilación mínima alcanza un pico máximo con el aumento de septiembre de 2015 (7,10% por encima del valor de septiembre de 2014). Como contracara, eso no se constata para 2016 en tanto los aumentos de marzo y septiembre de 2016 no logran continuar esta línea ascendente y, en efecto, se reduce en ambas instancias el poder adquisitivo respecto de los períodos anteriores (102,47 en marzo y 98,72 en septiembre).
Desde CEPA observan que con el actual aumento, las jubilaciones no recuperan poder adquisitivo manteniéndose en valores reales similares a los estimados para el aumento de septiembre de 2016 (99,14). En esa dirección, los especialistas precisan que las políticas impulsadas por Cambiemos desde el inicio de su gestión (entre los que debe incluirse la reciente modificación en la fórmula de cálculo de movilidad) apuntan a “consolidar” el valor de la Jubilación Mínima en un piso “sensiblemente más bajo” de poder adquisitivo.
Macri no debe olvidar,que es hijo de Franco. Lleva la carga genética y parte de las culpas del espinoso sendero empresarial de su padre, aunque no tenga que ver con lo que él hizo, Pero deberá ser cuidadoso en que no lo emparenten con esa metodología. Mandar las medidas para atrás, no significa que la gente le crea al Presidente. En las últimas horas, también los bancarios le ganaron la pulseada en materia salarial. Marzo viene recargado, con la aplicación de tarifazos, la posibilidad de una huelga docente y un paro general de la CGT a la vuelta de la esquina. Demasiada conflictividad en el horizonte. Es hora de descomprimir un poco la caldera.Será una manera de apostar a la gobernabilidad. Si no habrá pobreza cero, como se prometió en campaña, volver a foja cero es más de lo mismo, si las equivocaciones continuarán siendo un estilo de gobierno que solo genera desgaste y derrumba la confianza que se le depositó en el voto.

*Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP. Su correo electrónico es jorgejoury@gmail.com.

Fuente: diariofull



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