Las garrafas aumentan del 40 al 50 por ciento

garrafa
Tras los tarifazos en los servicios públicos, el gobierno lanzó un “simulacro de ayuda” a los sectores de menores recursos. Así nació el “Programa Hogar”, que se suponía serviría para contener la suba del precio del gas envasado. Sin embargo, la realidad muestra otra cosa. La panacea aparece como un apartado en la página del ANSES, que muy pocos ciudadanos en esa condición, que raya con la pobreza, pueden acceder.
Todo parece complicar en lugar de brindar soluciones a los más castigados. Según lo estipulado en el “Programa Hogar”, para acceder al “beneficio”, “la vivienda no debe contar con ninguna conexión de gas natural”, “los beneficiarios deben contar con dos veces el importe del Salario Mínimo, Vital y Móvil” y “aquellas familias que tienen un miembro con discapacidad deben contar con un certificado médico para lograr acceder a esta tarifa social”.
La forma de pago es por depósito bancario o en efectivo por Correo Argentino. El monto de cancelación de la garrafa social se debe hacer mensualmente. Es recomendable que se elija el pago por cuenta bancaria para lograr acceder a la devolución del IVA en la compra de alimentos.
En la región hay muy pocos puntos de venta con precio subsidiado por el programa por lo que muchos usuarios no llegan a tiempo para comprarla.
En el barrio Mosconi de Ensenada, por ejemplo, cada garrafa se vendía hasta la semana pasada a 95 pesos, en el mismo lugar no se consigue por menos de 135. Es uno los pocos lugares en los que se consigue gas subsidiado y sólo para los que se inscribieron en el Programa.
Así que cualquier usuario de pocos ingresos y sin movilidad difícilmente tenga la suerte de comprar en el centro de distribución más próximo a su domicilio, a menos que logre llevar el envase y volver a su casa soportando el peso de cada unidad.
En los comercios minoristas los propietarios fueron sorprendidos por el nuevo aumento. “Hice todo el esfuerzo posible por mantener el precio, pero que las distribuidoras no paran de remarcar”, confió una comerciante. En ese mismo marco, en la zona de 520 entre 1 y 13, Ruti Gas vendía cada garrafa a 100 pesos. Ahora, los consumidores deben abonar el doble, o sea, 200 pesos.
En Punta Lara, donde amplios sectores no cuentan con gas natural, los precios varían entre los 200 y los 250 pesos. Un comercio de la zona de Boca Cerrada que ofrecía garrafas al valor de 165 pesos, ahora las vende a 220. La lista es larga, en el Gran La Plata los valores oscilan pero en ningún caso son menores a 200 pesos. Nadie controla, el Estado parecería estar ausente y hace alharaca con estos “programas fantasma”, mientras no diseña una política de precios. Con tantas dificultades, la población castigada, usa cada vez menos el “Programa Hogar”. Esto además aumenta la vulnerabilidad, ya que al carecer de garrafa se vuelven a usar sistemas a combustión que suelen traer desgracias, incendios y muertes por inhalación.



Notas relacionadas

Dejá tu comentario