“Las falsas PROmesas de campaña y el tarifazo postelectoral”

Por Mercedes La Gioiosa *

MLaGio

“Pobreza cero”,”más y mejor empleo”,”mejor salario”, ”precios más bajos”, “argentinos más unidos y felices”. Con estas promesas de campaña Mauricio Macri llegó a la presidencia en 2015. Pero cerca de cumplirse la mitad de su mandato, la gestión del “mejor equipo en 50 años”, nos dio dos millones de nuevos pobres, el desempleo alcanzó los dos dígitos, alimentos más caros  y la plata que no alcanza para comprar nada. Pero ahora que el Presidente entiende de qué se trata gobernar, admite que “pobreza cero” no era más que un slogan de campaña y que lograr ese objetivo “llevará años”. Y asegura también que aunque no te llegó, la economía arrancó y vas a estar mejor.

Pero Macri y su equipo le vuelven a mentir a los argentinos… Con la avalancha de aumentos que el gobierno de Cambiemos anuncia para después de las elecciones de octubre, la pobreza no sólo no va a bajar, sino que tampoco va a llevar “años” eliminarla: le va a costar décadas de esfuerzo y sufrimientos al pueblo argentino. Tampoco se tendrá alimentos más baratos ni más empleo. Entonces… ¿cómo vamos a ser más felices?

Lo que se viene

Después de las elecciones legislativas, desde el gobierno nacional ya anticiparon que habrá aumentos en el transporte público, las naftas, los servicios públicos, la telefonía móvil, el monotributo, los peajes, las prepagas y el acceso al fútbol “para pocos” (otra promesa incumplida de Cambiemos).

Para más detalles, estos serían los niveles de aumentos: el 73% en colectivos y trenes;  hasta el 100% se espera en subtes; la nafta, ya subió 15% este año y la decisión es aplicarles ajustes “trimestrales”; la luz ya subió en provincia un 58% este año y  volverán a “revisar” la tarifa. “Revisarla” quiere decir, aplicarles más aumentos, del 30% en promedio; en gas se esperan alzas del 30% como mínimo; también en taxi, prepagas, telefonía celular. Se elija el rubro que se elija, para todos el macrismo ya anunció una “corrección” para después de octubre.

Pero así y todo, pese a este “sincericidio” del gobierno de Cambiemos, lo que se viene para después de octubre es todavía mucho peor. Es que los incrementos en los servicios afectan no sólo a las familias sino que también impactan en las cadenas de producción y en la formación de sus precios finales. Solamente con lo que hicieron en este año y medio los del “mejor equipo neoliberal en 50 años”, gas, luz, combustibles y peajes ya se convirtieron en un mazazo que llevó a la quiebra a cientos de Pymes y comercios que no pudieron afrontar facturas con aumentos de terror. Y lo mismo le pasó a economías regionales enteras –vaya el caso de los productores de fruta de Río Negro- a los que encima se afectó con una apertura de importación grosera que deja fuera de competencia al trabajo argentino. Este último mal, puntualmente, también golpeó fuerte al sector industrial.

El Gobierno también prepara un drástico ajuste fiscal. Para cumplir sus metas fiscales de 2017 y 2018, seguramente recortará la obra pública, el que ha sido hasta ahora su único argumento de campaña más o menos presentable aunque también viciado de discriminación contra distritos “no adictos” al poder macrista y –en muchos otros casos- se trató simplemente de la continuación de obra iniciada en el gobierno anterior. Pero como con ese recorte no va a alcanzar, se espera un ajuste en el gasto previsional y en seguridad social. Después de las elecciones se viene un recorte superior del gasto público y para federalizarlo, le tocará el turno a las provincias, que son las depositarias del sistema de salud, educación, etc. Esta reducción del rol del Estado empobrecerá todavía más a las mayorías y profundizará una sociedad con más desigualdades que llevará mucho más tiempo recuperar. Y hay sectores, como los jubilados, que se sabe que no pueden esperar.

¿Qué se juega octubre?

Las elecciones legislativas nos permitirán poner un límite a este nuevo ajuste que el gobierno ya admitió. ¡ ni siquiera pueden decir que fue una maniobra de “campaña de miedo”!  Los votantes deben saber que octubre es el paso decisivo que Cambiemos y su gobierno para ricos quiere dar, porque no sólo se desatará una tormenta perfecta de aumentos de todo tipo sino que aprovecharán esa situación para infundir más miedo en la población (el miedo a perder el empleo hace rato que le quitó el primer puesto al de la inseguridad) y avanzarán con la flexibilización laboral para reducir al mínimo posible la protección a los trabajadores.

Y si con todo ese caos económico no alcanza, ya sabemos cuál es el Plan B de Cambiemos para imponer sus políticas económicas para pocos: la represión. Así es que después de 35 años de democracia volvemos a tener un desaparecido por las fuerzas de seguridad del Estado. Y mientras el candidato de Cambiemos en la provincia, el ex ministro de Educación que se jacta de “meter preso todos los días a un pibe”, nuestra gente, nuestro pueblo, a pesar de todas las agresiones que sufre de este gobierno insensible por donde se lo mire, no deja de preguntarse: ¿Dónde está Santiago Maldonado?

 

(*) Economista. Integrante de la Comisión de Economía del Peronismo Bonaerense

 

 



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