NECESITA SER ESCUCHADA: Padece una enfermedad terminal y lucha por sus derechos

Es avalada por la Ley 10.592, que exige a los organismos del Estado a tener un determinado porcentaje de empleados con discapacidad.

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CARLA CIRILLO tiene 33 años, es de La Plata y en junio del 2013 le diagnosticaron hipertensión pulmonar, luego de ser internada por una neumonía. Nació con un soplo en el corazón y a sus seis años le realizaron un cateterismo.

En ese momento, el médico no le informó a los padres la situación de dicha enfermedad. “Fue un tema complejo que hoy no termino de entender por qué lo hizo”, mencionó la joven. Al no recibir el tratamiento correspondiente durante todos estos años, el corazón de Carla logró agrandar su tamaño tres veces mas de lo normal.

Tras realizar los trámites de discapacidad, aun continúa a la espera de ser asignada para un puesto laborar acorde a sus condiciones. Ella estudiaba maestra jardinera y trabajaba en un jardín maternal, sólo le faltaba la residencia y no pudo continuar por lo ocurrido. Es avalada por la Ley 10.592, que exige a los organismos del Estado a tener un determinado porcentaje de empleados con discapacidad.

La hipertensión pulmonar es conocida como la enfermedad de los labios azules, ya que la persona que lo padece le cambia el color de los labios y la punta de los dedos tanto de las manos como de los pies. “La verdad es que lo llevo bien, no es algo que me afectó pensando en que tengo una fecha límite, siempre seguí para adelante y no le tengo miedo a la muerte”, señala Carla.

 



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