Hasta el sexo viene en picada en La Plata y los hoteles alojamiento cayeron un 30%

Jorge Joury: La actividad de los hoteles alojamiento de La Plata también empezó a crujir por los efectos de la recesión.Las estadísticas marcan que en el último año y medio, el sector tuvo un descenso del 30%. Por estas horas los dueños se quejan de que la rentabilidad es casi nula y que apenas, “están juntando las monedas para sobrevivir”

Existen 600 hoteles alojamiento en todo el país, de los cuales 350 están en el conurbano, 140 en Capital Federal y el resto en el interior. Las estadísticas marcan que dan trabajo a un universo de más de 9 mil personas en forma directa, ya que están abiertos las 24 horas, los 365 días del año. Pero en forma indirecta, el número se multiplica varias veces. Hoy los propietarios se lamentan que cada vez hay menos visitas, pese a las promociones. Y ni que hablar de la baja de consumo de los extras, como bebidas y alimentos. No es el único rubro que cae en la ciudad. Más de tres mil inmuebles destinados a alojar pequeños o medianos negocios, casi el 10 % cerró sus puertas, según datos de un relevamiento realizado por una fundación de asuntos sociales y económicos vinculada al Frente Renovador.
Los empresarios locales señalan que los hoteles perdieron el 50% de sus clientes en los últimos cinco años y, hoy por hoy, para atraer parejas deben estrujarse la imaginación con ofertas y promociones.”Está duro. Ahora tenemos que dar servicios sin cargo y hasta desayunos o bebidas gratis para que entre alguien”, apunta un encargado. La tasa de ocupación, calculan los hoteleros, es de apenas el 30% de lunes a viernes y del 40% los fines de semana. Nada, comparado con los añorados años sesenta y setenta.
Para frenar el declive terminal y atraer nuevos clientes, en la Ciudad de Buenos Aires buscan que los “telos” sean más permisivos y acepten tríos y parejas swingers. Si bien hay cierta tolerancia a esas prácticas sexuales, en la actualidad están excluidas a raíz de una ley que se promulgó en 1978 en plena dictadura militar.
El proyecto del ley que impulsa el legislador porteño Sergio Abrevaya y que también se aplicaría a nivel nacional, contempla la eliminación de la restricción de capacidad de personas en las habitaciones, fijada en el código de “Habitaciones y verificaciones“. Además habilita que haya publicidad en vía pública y medios de comunicación, colocar carteles del tamaño que elijan, ofrecer un servicio de bar sin limitaciones para competirle a los hoteles tradicionales.
El proyecto propone que el que visite la Ciudad y quiere usar un alojamiento por un par de horas, pueda ir al hotel alojamiento y se evite el pago de 24 horas de hotel, como ocurre en distintas ciudades del exterior“, explicó Abrevaya .
A LA CAZA DE CLIENTES
El marketing desesperado de los albergues incluye de todo. Desde promotoras repartiendo tarjetas con descuento en esquinas clave de la ciudad hasta sitios de Internet con ofertas tales como pernoctar después de las 9 de la noche por el precio de un turno de dos horas o… ¡el fútbol codificado gratis!.
A mí no me sorprende para nada esta baja“, señala un psicoanalista experto en temas de género. “Confluyen dos causas: una económica, por la caída del poder adquisitivo de la gente, y otra cultural, porque ya no es necesario un lugar específico para el sexo. Ahora ocurre con más naturalidad y con menos sacralización. El sexo está en cualquier lugar“.
José Manuel Capelo, presidente de la Federación Argentina de Hoteles Alojamiento por Hora, explicó que “nuestra situación no es muy diferente a la de la mayoría de las Pymes. Venimos con una crisis de arrastre, sumado al aumento de costos. Perdimos por completo la rentabilidad. Tenemos un 20% menos en asistencia, el consumo dentro de la habitación cayó un 50%, igual que la venta de accesorios, como juguetes de estimulación sexual”.
A la hora de analizar el impacto en las diferentes clases sociales, los empresarios platenses que prefirieron mantener sus nombres en reserva, coincidieron que el fenómeno de crisis se produce porque “la más afectada es la clase media. Venían acostumbrados a un determinado nivel de vida y ahora no lo pueden afrontar. Se ve que cada vez más llevan la bebida que van a tomar a la habitación que contratan, pese a que el servicio de bar tiene precios accesibles. Ya no piden champagne y se restringen en los gastos. La clase alta también sufre los altos costos y los que apuntan a nichos de mercados más bajos, también fueron alcanzados por el impacto porque hacen toda clase de promociones y fracasan en captar clientes”. Antes solían verse cartelitos dando cuenta de turnos especiales de acuerdo a las zonas. Pero hoy las promos express también se alternan hasta en los lugares de la periferia como en Gonnet, City Bell, Punta Lara y Los hornos. Todo vale a la hora de seducir a los clientes. Aunque las promos ayudan bastante no terminan de compensar la caída de los ingresos.
LOS CAMBIOS SOCIALES PESAN
Hay quienes hacen una autocrítica y sostienen que “los cambios sociales nos borraron la franja de entre los 18 y 30 años. Perdimos a los jóvenes. Hoy los pibes prefieren gastar mil pesos en una botella de champagne que en una noche de hotel. No supimos generar un atractivo para que los jóvenes vengan al hotel“, dijo uno de los gerentes consultados, con más de 39 años de experiencia en la actividad.
Otros creen que la metamorfosis del núcleo familiar influyó en la merma: “Hace 50 años era una locura pensar que un chico podía llevar a su novia a su casa, o que tu hija duerma con un chico en la habitación de al lado. Ese cambio provocó que el público juvenil que solía venir a nuestros hoteles dejara de hacerlo“, detallan.
Existe una estadística que muestra crudamente el deterioro en el rubro. “En los últimos seis años, se cerraron más de 30 hoteles alojamiento en la Ciudad de Buenos Aires. Un promedio de no menos de 5 establecimientos por año. En el mejor de los casos, por el avance inmobiliario, pero en la mayoría fue por la caída en la rentabilidad. El aumento de costos, las tarifas de los servicios públicos, la presión tributaria, las tasas municipales son muy duras de afrontar”, explican los encargados de estos lugares.
Un dato no menor que agregan es que “somos todos pequeños y medianos empresarios,no hay cadenas de hoteles, todo fue construido con capital argentino. Siempre apostamos al país, no hay ningún hotel alojamiento de capitales extranjeros. Hace más de treinta años que no abre un albergue transitorio en Capital. Seguimos apostando al negocio pero no podemos trasladar todos los aumentos de costos a los clientes”.
LA CLASE MEDIA ES LA MAS PERJUDICADA
La mayoría de los entrevistados llegan a la conclusión que “las actividades comerciales han sufrido un deterioro importante, tanto por el consumo -que ha bajado, fundamentalmente, por cuestiones económicas-, como por el incremento de los costos“.
La actividad, que a nivel nacional emplea cerca de 10 mil personas, se ve arrinconada principalmente por tres factores, según el presidente de la entidad. “El gran problema es el aumento de las tarifas, el ahogo impositivo y la industria del juicio laboral“, según describió.
Respecto al incremento en las tarifas, Capelo mencionó que esto les afecta y preocupa, ya que “la suba significativa de los costos es imposible de trasladar al consumidor. Si se trasladaran en forma directa, no vendría nadie. El problema mayor es la pérdida constante de rentabilidad“, agregó.
Hay que señalar que el turno en un albergue transitorio, que va de 2 a 3 horas, arranca en $ 400. Desde la entidad aseguraron que los establecimientos más perjudicados son los que apuntan a una clientela de clase media, que deben “recortar gastos sí o sí“.
También se sostiene que hay mucha competencia desleal, como los departamentos que se alquilan por horas. Se explicó que la gente que regentea departamentos en la clandestinidad no existe para los municipios, “por ende no paga ningún tipo de impuesto y tiene a todos empleados en negro”.
Otro dato a tener en cuenta son los aumentos de los servicios sacudieron al sector. Por ejemplo, las facturas de luz, gas, agua y ABL se hicieron inabarcables y generaron un gasto promedio de 200 mil pesos por mes en cada establecimiento. Es más del triple de lo que solían abonar antes de las subas. Aunque los costos fijos se elevaron exponencialmente, el precio de los turnos no puede multiplicarse por tres porque provocaría el alejamiento total de los clientes: “Hacemos aumentos paulatinos“, revelan los propietarios que observan la lenta agonía de sus negocios.
Jorge Joury es licenciado en Ciencias de la Información, graduado en la UNLP y analista político.
Fuente: diariofull.com.ar


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