Llegó el momento que La Plata tenga una zona exclusiva para bares y pubs

Durante el fin de semana hubo cinco conocidos boliches clausurados en donde, según partes de la Municipalidad de La Plata, pesaban infracciones serias, como violación a la capacidad ocupacional, presencia de menores de edad, entre otras cuestiones. Esas acciones son una muestra más del imperativo que significa ordenar de raíz la nocturnidad para evitar problemas mayores.

En varias oportunidades, distintas administraciones locales evaluaron la posibilidad de crear una gran zona de nocturnidad, en donde sea más controlable y segura, pero por diferentes razones la situación no prosperó. Es más, la gestión del intendente Julio Garro a principio de año analizaba la idea y posiblemente la coloque a consideración en el paquete de reformas que contendrá el nuevo Código de Convivencia.

La anarquía de la nocturnidad en esta ciudad, como en otras grandes urbes, se produce a partir de años de dejar hacer sin colocar límites, y además la diversidad de zonas en donde hay pubs o bares es tan amplia que demandaría una enorme cantidad de inspectores trabajando exclusivamente en la temática.

La Defensoría de la Ciudad, que dirige Florencia Barcia, recibe semanalmente una enorme cantidad de quejas de vecinos por ruidos molestos, daños a la propiedad, y suciedad que deja la actividad de locales nocturnos. La misma petición la reciben distintos concejales y por supuesto la propia Municipalidad mediante las vías de recepción de denuncias y quejas vecinales.

Sin embargo, el problema está lejos de controlarse.
Ocurre habitualmente que en más de una oportunidad llegan a un local los agentes de Control Urbano y proceden a clausurar luego de denuncias o de inspecciones de rutina, pero esa medida administrativa es violada por los responsables del sitio, o peor aún pasa cuando la Justicia de Faltas no reacciona a la altura de la circunstancia y deja hacer con mucha facilidad.

Si bien la Municipalidad realiza operativos constantes en la noche, los inspectores no solo están para atender ese reclamo, sino que deben hacer frente a otras disciplinas como tránsito, asistir ante accidentes, entre otras.
La Justicia de Faltas sigue siendo un problema en La Plata, y se observa que no está preparada o no tiene intención de actuar de manera eficaz pensando en el real interés del contribuyente. ¿Sirve una Justicia de Faltas de la época del Tranvía?.

La Comuna está haciendo una buena incorporación de agentes, incluso con capacitación asistida por especialistas en derecho, pero sin embargo el proyecto naufragará porque hay “empresarios de la noche” que están decididos a romper sistemáticamente las reglas de juego. Esos grupos de especuladores arruinan el negocio de aquellos que hacen importantes inversiones para brindar sitios de esparcimiento que garanticen seguridad, buenos modales por parte del personal, y respeto a las normas.

La Ciudad necesita tener una nocturnidad ordenada y debe premiar a los buenos empresarios, pero expulsar del sistema a los que no cumplen. También hay que pensar nuevos horarios de funcionamiento con ciertos límites, la creación de un enorme polo de actividades nocturnas, y paralelamente acompañar estas medidas con corredores de transporte público seguro y masivo, a efectos de brindarle a las personas la posibilidad de un traslado.

Es imposible vivir en una cuadra en donde hay boliches funcionando. Si bien la Ciudad debe garantizar el derecho de ejercer una actividad comercial siempre y cuando sea lícita, como también la posibilidad de trabajar y de diversión sana, paralelamente le tiene que asegurar al vecino la garantía de un buen descanso y de utilización saludable de los espacios públicos sin que un botellazo rompa su vehículo o un grupo de pandilleros lo agredan.

Vivir en sociedad significa respetar normas, convivencia. No puede ser que los famosos “empresarios de la noche” hagan lo que quieran.

Capítulo aparte merece el personal de seguridad de los locales. Si bien hay responsables de firmas comerciales que se preocupa por la selección y conducta de quienes ejercer la tarea de “ordenar” la convivencia de las personas en esas dependencias, hay otros que solo pretenden tener “patovicas” para que intervengan de cualquier forma y a cualquier costo.

Muchos locales nocturnos de La Plata son inseguros y no se sabe bien quiénes cuidan de la seguridad. En ese sentido, el Estado también falla y la prueba de ello son las constantes golpizas que se suelen denunciar y en donde siempre participa algún “patovica”.

En esta materia, el Estado municipal podría pensar junto a los legisladores provinciales, en una reforma a las leyes que reglamentan la seguridad de los locales. Tal vez una forma segura sería que cada emprendedor reciba por parte del Municipio la cantidad de cuidadores que necesita de acuerdo al factor ocupacional y a un índice de complejidad del lugar, y que además las personas que empleen sean provistas por el propio Estado a partir del pago de ese servicio.

Necesitamos avanzar hacia un modelo de seguridad de la noche aún en los emprendimientos privados, en donde las personas que se desempeñen tengan una formación adecuada en advertir situaciones vinculadas con presuntas ingestas de alcohol, consumo de drogas ilícitas, poder asistir con primeros auxilios, entre otras cuestiones.

La nocturnidad obedece un gran debate y medidas drásticas. Y para eso, la idea de crear una zona exclusiva es algo que debe ser tenido en cuenta.

 

Fuente: impulsobaires.com.ar



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