La misa de “Tucho” con sindicalistas cayó como un balde de agua fría en el vidalismo

Todavía resuenan en los pasillos de Gobernación los ecos de la misa por la “Paz Social” que realizó el viernes pasado el arzobispo de La Plata, Víctor “Tucho” Fernández, nada menos que en la Catedral, y frente a decenas de dirigentes gremiales y representantes de organizaciones sociales, pertenecientes al peronismo.

Es que las palabras del obispo argentino de mejor relación con el Papa Francisco alcanzaron un alto voltaje político frente a una realidad social que no para de agravarse, de la mano de la inflación y la crisis económica.

Más allá de la prudencia que tradicionalmente exhibe la Iglesia Católica a la hora de fijar posición en determinados temas, las expresiones de Fernández fueron un mensaje directo a enfrentar el “liberalismo extremo” que quiere “que seamos una mera suma de individuos”.

En el marco del encuentro con dirigentes y con el frente de la Catedral ornamentado con banderas que identificaban los gremios presentes, el flamante arzobispo no tuvo empacho en reclamar: “Seamos capaces de seguir soñando un proyecto de todos los argentinos y para todos los argentinos. Esa es una lucha que construye, pero no es esa falsa paz que tranquiliza las conciencias, que a los pobres sólo les pide que sigan esperando y que confíen en recetas inseguras que suenan a cantos de sirena. A esa paz no la queremos porque somos personas y somos pueblo, y no nos resignamos”.

El acto vino a ratificar la decisión de Fernández de convertirse, desde el primer momento de su llegada a la Capital bonaerense, en un actor con voz y voto en el mundo de la política local y provincial.

La lectura que realizan en Cambiemos sobre la actitud adoptada por el Arzobispo es unívoca. Coligen que el amigo de Francisco, con línea directa al Vaticano, no está dispuesto a pasar sus días  encerrado en la curia y opinando sobre el sexo de los ángeles.

De hecho observan que la exhortación a “pensar a lo grande, pensar como Nación, y entonces ser capaces de construir con la diferencia”, en “este momento histórico”, en el que “algunos interesados apuestan a dividir a los que defendemos los derechos sociales y no tenemos que caer en esa trampa dañina y peligrosa”, es un llamado directo a la unidad del sindicalismo.

“Cuando hay amor al pueblo y te interesa el bien del pueblo por encima de todo, entonces sos capaz de comerte algunas broncas, de amansar tus ambiciones, y de trabajar también con los que no te gustan tanto” afirmó de cara a Carlos Quintana, de UPCN; Roberto Baradel, del Suteba; Oscar de Isasi de ATE Provincia; Julio Castro de Sosba; Miguel Ángel Zubieta de Salud Pública; y Emilio Pérsico del Movimiento Evita, entre otros.

Y a continuación advirtió: “El Papa Francisco nos invita siempre a persistir en esta vocación de encuentro. Todos somos argentinos y hay gente noble de todos los colores políticos. No le pidas a alguien que sea puro o perfecto para poder conectarte, buscar algún punto de encuentro, algo que nos contacte, algo en común detrás de todas las diferencias que nos permita a los dos acordar algo bueno para el pueblo”.

En los principales despachos de la Casa de Gobierno bonaerense el discurso de “Tucho” cayó como un balde de agua fría e inmediatamente activaron señales de alarma, por cuanto si de algo se jactaban en las filas vidalistas era de la buena relación que la primera mandataria entabló desde el primer momento de su gestión con Francisco y luego con la amplia mayoría de los obispos argentinos, en especial con el mismísimo arzobispo de La Plata.

En las oficinas del jefe de Gabinete, Federico Salvai, del secretario general, Fabián Perechodnik, las principales espadas de Vidal en la relación con la Iglesia, no pueden ocultar que la “Misa por la Paz” de Fernández causó disgusto, no tanto por sus dichos sino por la foto en la que se lo ve rodeado de sindicalistas sonrientes.

Jamás lo confesarán, pero también saben que las dificultades económicas que crecen sin prisa pero sin pausa dejan poco margen para exigir prescindencia de opinión a obispos con el perfil de “Tucho”, quien en su momento también supo “marcarle la cancha” en materia de pobreza al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner desde el rectorado de la Universidad Católica de Buenos Aires.

En Gobernación saben que no pueden darse el lujo de perder el vínculo con el Arzobispo de La Plata y por ello hicieron “silencio de radio” luego de las duras expresiones vertidas desde el altar mayor de la Catedral. Se consuelan con susurrar que estaban dirigidas a Mauricio Macri, porque con María Eugenia y Francisco “está todo bien”. Sin embargo saben que si la situación social no mejora tarde o temprano las críticas también rozarán a la Gobernadora.

Del encuentro en el máximo templo católico de La Plata participaron también representantes de AERI, AOT, APOC, ASIMRA, ATE Ensenada, ATRAC (telégrafos), ATULP, CAMIONEROS, Trabajadores de la Carne, Choferes del Estado, Curtidores, Farmacia, Ferroviarios, FOESIT, La Fraternidad, Gráficos Platense, Hipódromo, Horticultores, La Bancaria, UOLRA (Ladrilleros), Luz y Fuerza, Municipales de Ensenada; Personal Jerárquico de Correo Argentino, SECASPI, SADOP, SATTSAID, SETYA, SMATA, SOIVA, SOSBA, SUETRA, SUPA, SUPEH, Telefónicos, UOM, UTA, UTHGRA, STGAS, UTEDyC, Barrios de Pie, Corriente Clasista Combativa, CTEP, SUTEBA, ATE Provincia y CTA-A Provincia; ATE nacional, CTA-A La Plata-Ensenada, UPCN, Salud Pública, y ATSA.

Para la próxima prometen duplicar la concurrencia.



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