La historia detrás del primer nacimiento del año en un hospital de La Plata

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Muni Largo

Cuando nació, Antony se convirtió en noticia porque fue el primero en La Plata en 2019. Pero detrás de su alumbramiento hay una historia relacionada con la salud pública, con el valor los profesionales que la sostienen y la lucha de quienes intentan llevar adelante una política de partos respetados.

El pequeño nació a las 0.29 del 1º de enero y pesó algo más de tres kilos y medio. La foto junto a su madre se hizo pública y 0221.com.ar lo mencionó en el podio de los nacimientos de esa jornada.

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Pero detrás de su llegada al mundo está esa otra historia que arrancó doce horas antes de la medianoche cuando Nancy Menacho, su mamá, llegó al Hospital Gutiérrez con contracciones y un miedo enorme por lo que pudiera ocurrirle.

La historia llegó a las redes horas después del nacimiento. Fue un «nacimiento fisiológico, respetado, humano, posible», escribió Lorena Ribot, elogiando a las médicas que la recibieron.

Las profesionales son Florencia HortelMalena Fontan y Paula Salinas. Ellas recibieron ese lunes a Nancy una joven que con otro bebé había tenido una cesárea que no era necesaria. Ahora llegó con trabajo de parto a las 12 del mediodía y con mucho temor. Fue necesaria contenerla para ayudarla a tomar la mejor decisión.

Las horas pasaban y en el servicio empezaron a comprender que era muy posible que el nacimiento se diera durante la cena o el brindis de fin de año. No importó, y a pesar de que algunos sugerían «apurarla» o hacerle una cesárea, las tres médicas decidieron respetar los tiempos de la fisiología.

«Sabíamos que parir iba a ayudarla a sanar la cesárea anterior y honrar a sus ancestros, porque nosotras sabemos que la cultura boliviana es parir y no cesárea, lo charlamos mucho con la hermana que era más chica, que no había aún tenido hijos y que la acompañó durante todo el proceso y que por supuesto también estuvo presente en el parto junto al marido de la Nancy», dijo Hortel en un audio que más tarde compartió con compañeros de un centro de gimnasia para embarazadas en el que trabaja. En ese marco, la especialista relató: «Podríamos haberle hecho cualquier cosa, la podríamos haber operado, acelerado con oxitocina, ella no sabía a lo que se estaba entregando, pero nosotras estamos convencidas de que es esta la manera de trabajar».

Después de las 0.30 del 1º de enero Nancy pudo alzar a Antony. Más tarde hubo un brindis y la foto que llegó a los medios con el primer bebé del año. «Pudimos festejar con esa alegría de saber que hicimos las cosas bien, que en la habitación del hospital quedaban una mamá y un bebé abrazados y tomando la teta. Una familia feliz», cerró Florencia.

Fuente: 0221

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