jueves 04 de junio de 2020 - Edición Nº3358

General | 31 mar 2020

Entregaron 20 mil bolsas en 11 parroquias

El Cielo no es para Garro: Evangélicos enojados, curas dolidos, clubes y ONGs enfurecidos


Sabido es la enorme diferencia de pensamiento sobre los temas sociales y políticos que existe entre el intendente de La Plata, Julio César Garro y gran parte de la Iglesia católica local, especialmente con el arzobispo Víctor Manuel “Tucho” Fernández y la mayoría de los curas pro Francisco. Por eso, el mandatario amarillo tejió innumerables lazos con reconocidos pastores evangélicos platenses, buscando suplir ese empedrado camino al cielo que le proponía la burguesía católica local.

 

 

FUNCIONARIOS FIESTEROS RECLUTADORES

El ex rugbier, más conocido en los boliches de la rústica noche platense que en las iglesias, inició el camino de la falsa búsqueda de la redención como pudo, usando sus influencias y poder para reclutar y alucinar a sus próximas víctimas evangélicas, cual deeler de estampitas y crucifijos de plástico. Entonces, Garrote mandó a sus lacayos a recorrer iglesias y traer pastores a su despacho municipal, bajo promesa de ayuda para sus comunidades religiosas, siempre pobres y muy necesitadas del aporte estatal.

Y fueron cayendo como chorlitos los guías terrenales del rebaño evangélico de Dios. Esta vez las ovejas eran ellos y sus pastores fueron los agnósticos y fiesteros amigotes y funcionarios del lord mayor. Llamativos pastores políticos que hasta en sillas de ruedas arriaban a los evangélicos hacia el matadero de 12 y 53. Les prometieron espejitos de colores, como español en las indias, los usaron para llegar a sus rebaños de creyentes en etapa electoral y pasado el 27 de octubre no les atendieron más el teléfono.

 

ELIGIÓ 11 PARROQUIAS

La gota que rebalsó el vaso sagrado cayó esta semana, cuando el ex presidente de La Plata Fútbol Club y actual intendente, eligió a 11 parroquias católicas para entregar 20 mil bolsas de mercadería que envió el gobierno nacional a las familias pobres de La Plata. Las objeciones son muchas y provienen de los más diversos ámbitos de la vida comunitaria platense.

 

LISTA DE OFENDIDOS

En primer lugar, curas católicos que conducen parroquias ubicadas en zonas muy pobres, que creían que iban a ser ellos los responsables de esa repartija, vieron atónitos como se elegían otras más céntricas y alejadas del escenario dantesco que ofrece la pobreza en el Gran La Plata. En segundo término, los pastores evangélicos, seducidos antes y olvidados ahora. Y en tercer término, cientos de clubes, ONGs y todo tipo de entidades barriales, instaladas históricamente como la referencia ineludible en el escenario mismo de la indigencia territorial.

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