miércoles 05 de agosto de 2020 - Edición Nº3420

General | 9 abr 2020

Alberto Fernández evalúa prolongar el aislamiento hasta principios de mayo


Alberto Fernández tiene una pantalla en la sala de reuniones de la quinta de Olivos que está siempre encendida. Ese monitor titilante muestra los datos actualizados del impacto de la pandemia en la Argentina. Los números crudos del monitor -contagiados, recuperados y muertos por provincia- son explicados y decodificados por el ministro de Salud Ginés González García y el comité de expertos que asesora al presidente.

En ese sentido, el jefe de Estado sostiene un diálogo político con un puñado de miembros del gabinete nacional, gobernadores, intendentes del conurbano y legisladores de ambas cámaras parlamentarias. Y una vez que termina este proceso científico-político, Fernández asume que ya está en condiciones de ejecutar sus próximas decisiones institucionales sobre el coronavirus. Se trata de una sucesión de actos presidenciales que tiene consecuencias sanitarias, sociales, económicas y políticas. Así, en la soledad de su despacho en Olivos, el Presidente decidió en las últimas horas plantearse la posibilidad de extender el confinamiento más allá de los cálculos iniciales y no descarta que la cuarentena obligatoria continúe hasta el domingo 3 de mayo.

El jefe de estado teme que la suspensión anticipada de la cuarentena puede causar una catástrofe idéntica a la tragedia mortal que ya sufrió España, Italia, Francia y New York. Y no quiere correr riesgos innecesarios. Por eso el proceso de toma de decisión presidencial será puesto a prueba el próximo viernes, cuando Fernández deberá decidir si extiende la cuarentena hasta el 23 de abril, o prorrogar la fase III del confinamiento hasta el 3 de mayo incluido.

Para llegar a esa decisión, el Presidente tendrá en cuenta las siguientes variables:

1. El número de testeados, contagiados y muertos por el coronavirus.

2. El número de camas destinadas a terapia intensiva.

3. El número de respiradores entregados.

4. El número de reactivos PCR

5. La cantidad de insumos (Alcohol en gel y barbijos, por ejemplo) que tengan la administración central, la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

6. El comportamiento social medido a través del sistema de georeferencia.

Como no hay múltiples testeos para tener una media representativa, el temor de la comunidad científica es levantar la cuarentena hacia fines de abril y que todo empeore. Sobre todo teniendo en cuenta que el pico de la pandemia no llegó y que la mayoría de los países se protegen del coronavirus extendiendo el confinamiento. Ningún representante político se atrevió a comunicarlo en público todavía, pero en las conversaciones reservadas en Olivos, en las videoconferencias y en los chats que llegan a los celulares de los principales funcionarios, un concepto se repite sin eufemismos es que el número de muertos puede crecer de manera exponencial.

En ese sentido el presidente evalúa cada vez con más seriedad prorrogar la cuarentena hasta mayo y no atenuar su flexibilización productiva, pese a la presión constante de la Confederación General del Trabajo (CGT), la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la Unión Industrial Argentina (UIA). En ese marco, el mandatario tiene por el momento el apoyo cerrado de todos los gobernadores y los intendentes del conurbano bonaerense.

Desde esta perspectiva, el jefe de Estado no haría excepciones con las provincias sin contagios -Catamarca, Chubut y Formosa-, y sólo ablandaría la cuarentena si tiene el aval de la comunidad científica. Esto podrá ocurrir en el interior del país, y sería sumamente restringido en la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Fuente: 0221

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