viernes 13 de diciembre de 2019 - Edición Nº3184

General | 29 nov 2019

Impresionantes imágenes de la tormenta con destrozos, barrios a oscuras y Edelap ausente


Una vez más, la región del Gran La Plata, incluidos por supuesto Berisso y Ensenada, fueron objeto de un temporal de gran dimensión. Ocurrió en la tarde del viernes entre las 15:30 y las 16:00 y produjo destrozos por todos lados. Lo más determinante fue el fuertísimo viento, que llegó a soplar con una velocidad de hasta 111 kilómetros por hora.

La tormenta, que al aproximarse ya preanunciaba la catástrofe por su envergadura y su estética siniestra, entró por el pasillo del noreste, como si fuese un fantasma llegando por el río de la Plata, desde la zona de Boca Cerrada hacia adentro, aunque en forma lateral, barriendo fuerte y sostenidamente el callejón imaginario que va en su ancho desde la costa hasta la ruta seis, y a lo largo desde Villa Elisa y Punta Lara hacia Magdalena.

Se calcula que entre los tres municipios (La Plata, Berisso y Ensenada), cayeron unos cuatrocientos árboles, algunos de ellos sobre autos o casa, provocando serios daños económicos y ambientales.

Preferimos no entrar en detalles sobre las zonas afectadas por estos eventos, ya que deberíamos mostrar un listado enorme e innecesario y aburrido, ya que no parece haber un solo barrio en toda la región que no haya sufrido daños de diferente consideración.

También hubo voladuras de techos, caída de muros, zonas inundadas temporalmente y una llamativa caía de postes de luz, cable y teléfono. Pero lo peor, ahora que la noche reina sobre toda la zona, son las decenas de miles de familias que permanecen sin luz eléctrica, producto de la salida de servicio de gran cantidad de estaciones de Edelap.

La empresa energética, como siempre ocurre en estos casos, corre detrás de sus propios errores y tarda carísimas horas en devolver el suministro de energía a miles de hogares, con amplísimas zonas sin luz, especialmente en La Plata, donde las quejas contra Edelap se multiplican y las respuestas escasean y enloquecen a los afectados, teniendo en cuenta especialmente la inseguridad alarmante que reina en la zona y el aporte macabro que hace la falta de luz.

 

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