martes 22 de septiembre de 2020 - Edición Nº3468

General | 20 ene 2020

*Por Rocío Scheffer Wright, jefa de Redacción

Rugbiers asesinos: la peor expresión de esta sociedad violenta, machista y clasista que debemos erradicar

 Los rugbiers asesinos fueron identificados por la Policía como Matías Benicelli (20); Ayrton Viollaz (20); Máximo Thomsen (20); Luciano Pertossi (18); Ciro Pertossi (19); Lucas Pertossi (20); Alejo Milanesi (20); Enzo Comelli (19); Juan Pedro Guarino (19) y Blas Cinalli (18)


¿Cómo justificamos el ataque de diez varones jugadores de rugby a un pibe que estaba comiendo un helado? ¿Qué decimos respecto a esto? ¿Culpamos al alcohol y los excesos? Perdón si no estoy de acuerdo, quizás yo tomo también con mis amigos, quizás he pasado momentos tensos en un boliche, pero jamás tuve miedo de que un amigo mate a un pibe.


Podríamos, entonces, poner el ojo en otro lado. Se me ocurre que veamos mejor el entorno y la situación: un grupo de amigos, amigos hermanados por esos “valores” que pregona el rugby que todavía no pudimos entender del todo. Un grupo que se enoja dentro de un boliche y espera a la salida para encontrar a su víctima y agarrarlo entre todos. Un grupo que mató a un pibe y posteriormente se fueron a dormir.


Apunto: que sean pibes, jugadores de rugby de clase media-alta no es un dato menor ni aislado. Hoy siguen usando los celulares y en su momento huyeron, pero ojo, todos juntos, por supuesto.


Hoy los medios se ocupan y el tema está en agenda, pero si hacemos memoria nos acordamos del grupito que atacó a un tipo de la calle, de esos otros que difundieron fotos de pibas sin su consentimiento, incluso de los que fueron denunciados por violencia.


Sin ir más lejos, en cuántas fiestas habré estado donde les ponían cosas a la bebida de las pibas y nos enterábamos después; cuántos pibes conocí que volvieron locas a mis amigas si les decían que no.

El problema de raíz es el machismo que enseña al varón a ser un violento dentro de un entorno donde sólo deben ser hermanos entre sí, pero al resto hay que ubicarlo a trompadas. Un entorno que dice que si no reaccionás sos un “maricón” y eso por supuesto es un gran insulto.

Un entorno que indica que las minas no son más que objetos para usar de mera diversión y ya, y que si le dicen que no, hay que reaccionar porque eso no se puede permitir.


Yo no sé aún qué tipo de valores les enseñan a los varones en manada, no entiendo si reaccionar de la peor manera pertenece a esos valores, si atacar en grupo también. Sólo sé que eso es lo que hoy sucede. Que todo es parte de la cultura patriarcal que aún hoy no pudimos erradicar.


Dejemos de criar machitos violentos. Dejemos de culpar al alcohol por prácticas que son moneda corriente independientemente de los estupefacientes consumidos. Hagámonos cargo de que en esta sociedad se sigue inculcando lo peor desde temprano.


No nos asombremos ni busquemos excusas, reveamos estas prácticas, preguntémonos qué se hace mal e intentemos cambiar esto de raíz. La violencia no es graciosa. Las trompadas y la superioridad moral tampoco. Lo que pasó no es más que el espejo de la sociedad en la que vivimos.-

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