Un matrimonio sudafricano lleva 5 años navegando y ahora está en Ensenada

Tienen que esperar que los vientos colaboren para realizar la nueva etapa de la travesía que decidieron realizar y comprenderá pasar por el Beagle, llegar a Chile, la Isla de Pascua y la Polinesia. Por estos días Pieter y Geraldine Cellié están en el arroyo Doña Flora en el medio de una impactante travesía que ya lleva cinco años.

 

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El matrimonio de sudafricanos que conforman Pieter y Geraldine Cellié, dejó el pueblo donde vivía, cerca de Ciudad del Cabo y hace cinco años que recorre las aguas del mundo. Él tiene 47 años, ella 25. Con altos conocimientos tanto de náutica como para encarar reparaciones del barco, encararon la aventura que los llevó a tocar diferentes puertos, enfrentar tormentas. Un vecino del Doña Flora le cedió amarra por el tiempo que la pareja se quede en la Región.

El catamarán es un departamento muy confortable de dos ambientes. Viajan con ellos una  gata siamesa, Lily y su perro mestizo, Fabián. El barco tiene grupo electrógeno, heladera, lavarropas, una cocina bien equipada y hasta un equipo que transforma el agua de mar en potable.  La embarcación cuenta con sillones cubiertos, una salamandra de hierro fundido, portarretratos y adornos que adquieren en los puertos donde se quedan un tiempo. Un par de bicicletas y hasta una moto de alta cilindrada van con ellos para andar por tierra cuando desembarcan.

El “Witblits” –tal el nombre del catamarán- salió de Ciudad del Cabo, pasó por la isla Santa Elena, llegó a Ilhéus -Brasil- y estuvo tres años cruzando el océano una y otra vez, entre distintos puertos de Uruguay y Argentina. Hace tres semanas que ancló en el Doña Flora y se quedarán en Ensenada hasta que  sople viento del norte propicio para navegar hacia la Patagonia.

“Antes tenemos que arreglar un vidrio y una puerta que nos rompió el viento”, dijo Pieter. Fue durante una tormenta en el Río de la Plata, con un viento huracanado que los sorprendió en Paysandú y produjo las roturas.

Geraldine dijo que atravesar el Atlántico fue “una maravilla. Nos tocaron días perfectos, con el mar tranquilo, mucho sol y todo el viento a favor”.

El plan es hacer el primer puerto en Necochea y después en una etapa llegar hasta Puerto Mont -Chile-, pasando por el canal de Beagle, donde piensan estar algunas semanas para zarpar otra vez y cruzar el Pacífico.

“Nos gusta mucho esta vida”, manifestó  Geraldine y agregó que duda que vuelvan a radicarse en Sudáfrica.

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