Un desafortunado mimo al machismo en los Martín Fierro

En medio de una ola feminista, el machismo no tardó en aparecer. Mariano Iúdica fue premiado, y todo estalló.

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Junio de 2018. Se realizó un evento que reúne a famosos y famosas para dar premios que parecen merecer. Afuera del lujoso hotel, en otro lugar de esa misma ciudad, se concentraron frente al congreso mujeres con carteles de “Ni una menos” y el pañuelo verde, entre otros tantos tópicos que el feminismo ha sabido juntar.

Los días anteriores hubo una revolución en las redes. MARIANO IÚDICA, conductor de un programa (Involucrados) que se emite por tv abierta de 10:30 a 13 hs, corrió por el estudio a su compañera de trabajo, PÍA SHAW, al grito de “si te dio un beso uno, te podemos dar todos, es la diversidad”, luego de que ésta actuara la escena de un beso con otro compañero.

Resultará irrelevante para algunas personas, pero para otras, que luchamos en contra del acoso y la violencia, no. Se trató de un acto incómodo hasta para los televidentes, violento, que trae imágenes no gratas para muchas de nosotras.

En este contexto se dieron los MF. Resultaron ganadoras mujeres que decidieron subir al escenario con el pañuelo verde. Gritaron en nombre de todas. Pidieron basta de violencia. Subieron varones también que se auto proclamaron a favor de nuestra lucha. Todo esto, en una ceremonia que ha sabido ser sobria y fría con algunos temas en algún momento, sin mencionar que se han hablado temas que solían ser tabú, en la tv frente a miles de personas y pensamientos retrógradas.

Allí, así, ante aquellas miradas llenas de revolución y compañerismo, se anunció el programa ganador como “mejor humorístico”. Y así, sin más, el premio se lo llevó “Polémica en el Bar”.

Analizo, entonces, que aquel premio fue un mimo al machismo. Un guiño, un “por acá no pasó nada”. La risa de unos cuantos que naturalizan la violencia, que llaman “chiste” a la descalificación, a la cosificación.

Resulta escalofriante ver cómo un tipo (¿comunicador?) se burla de la lucha contra el acoso callejero, alegando que “las feas se quejan porque les decimos piropos a las lindas”, y luego recibe un premio por ello, y exclama, cínico y feliz: “No es para ellas, es un programa de hombres”, sabiendo que en una barra, alejada de su mesa llena de machos, hay una mujer que hace de moza y su –casi nula-  participación se reduce a unas cuantas risas por lo bajo y una que otra palabra.

Me resulta inquietante que esto pase, pero me resulta sorprendentemente bello vernos pelear, gritar, agitar los brazos al frío viento de esta época con pañuelos característicos, colores violetas y verdes y un sinfín de voces que piden basta de violencia hacia la mujer.

Por todas. Seamos historia.

Por ROCÍO SCHEFFER WRIGHT, de la Redacción de PRIMERA PÁGINA.

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