CARTA ABIERTA SOBRE LA ELECCIÓN DEL DEFENSOR CIUDADANO: La revolución de los derechos, ese es el ´sueño igualitario, libertario y fraternal´

Por FABRICIO MOSCHETTONI.

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Muni Largo
En algunas semanas el Concejo Deliberante de la Ciudad deberá decidir sobre la designación de un vecino o vecina que ejerza la función de Defensor Ciudadano, en un mandato reducido de un año que fue ocasionado por vacancia.
Hace un tiempo, amigos y referentes de instituciones locales me invitaron a que presente una postulación, sobre todo argumentando muchos años de estudio individual o particular sobre temas de interés común, y específicamente lo que tiene que ver con hacer valer nuevos derechos, que son los que ordenan a una sociedad en la búsqueda de una mejor convivencia, de una mejor calidad de vida.
Sin dudas que el desafío es enorme, porque también entiendo que es instalar un dique de contención para que no invada al conjunto de la sociedad la resignación, la ley del más fuerte, o la aceptación colectiva de que es normal que el poder público o privado vulnere nuestros derechos.
Estas horas para mí son de reflexión, todavía no tengo una determinación sobre el tema. Coloco de un lado de la balanza todas aquellas cosas y actividades particulares de las que me debo desentender para cumplir con una Ordenanza rigurosa, en donde le exige a la ciudadana o al ciudadano que la encabece un enorme sacrificio de vida, haciendo una amplia cantidad de renunciamientos. A veces pienso que ese es el marco ideal para las personas con responsabilidad pública, porque cambia el paradigma de los privilegios por el de los sacrificios, y eso está muy bueno en una sociedad que debe reclamar con más fuerza austeridad y republicanismo práctico y no solo discursivo. Pero por otra parte creo que es demasiado restrictiva, y que deja de lado a valores interesantes de nuestra sociedad para que se involucren desde ese lugar en el intento de aportar soluciones a problemas pequeños y enormes de la vida diaria.
¿Vale la pena el esfuerzo?. Y posiblemente sí, porque podría ser un ladrillo más para ayudar a construir una ciudad más tolerante, más integradora, que tenga la “camiseta” puesta de La Plata y no de una parcialidad deportiva, barrio, localidad o partido político. Esas consignas que parecen tan utópicas pueden ser reales si el desafío se acepta, y a su vez generadoras de otras nuevas utopías que serán imprescindibles para que otros se involucren y las hagan realidad dando lugar a otras nuevas, y así hasta el infinito. Persiguiendo a la utopía y regenerándola es como avanza una sociedad.
Algunos vecinos, -muchos de ellos de larga trayectoria en instituciones, y por supuesto todos muy respetables-, sostienen que la Ordenanza que encuadra la figura del Defensor es muy acotada, y que las posibilidades de acción son verdaderamente mínimas. Y yo estoy convencido que hay que aggiornarla, lo dije en tantísimas oportunidades, pero sin embargo la actual no impide la posibilidad de hacer un gran trabajo si se quiere.
En el historial de la Defensoría rescato a dos funcionarios como fueron Luis Malagamba, un vecino al que respeto en sus calidades de entrega a la función pública y su calidez personal; y a Florencia Barcia, la última Defensora, porque entendió que había que instalar entre los platenses la idea de que existía una Defensoría, y que tenía que tener un lugar accesible para que todos lleguen a ella, sin barreras discriminatorias. Ambos, Luis y Florencia, entregaron lo mejor de sí, cada uno en su tiempo y siempre de manera honesta.

Lo que se puede hacer con la Ordenanza actual

De hoy en adelante, cualquier gestión en la Defensoría, creo que tendría que entenderse por un plan de acción que aproximadamente vaya por los siguientes ejes a considerar:
1 – Potenciar la idea de que el vecino conozca que existe una Defensoría, y además sepa que tiene derechos, que son suyos y que hay que hacerlos valer. Y esa tarea, tal vez de docencia, debe estar a cargo del Defensor y de un equipo.
¿Cómo hacerlo?: utilizando la amplísima cantidad de medios de comunicación que tiene nuestra Ciudad, que van desde nobles y esforzadas radios barriales y blogs informativos, pasando por medios más desarrollados, con portales o emisoras, y hasta empresas fuertes. Pero también, con la tarea diaria e insustituible de golpear puerta a puerta durante varias horas del día, buscando el contacto personal, caminando de verdad, buscando el cara a cara con el vecino en una tarea titánica, pero imprescindible.
2 – La atención del problema del día a día: ruidos molestos, incumplimientos del Estado en cualquier nivel para dar respuestas a servicios determinados como cortes de energía prolongados o reiterados, los recurrentes inconvenientes que se nos presenta con la prestación del servicio de Edelap, ABSA, y otras; y también cuestiones críticas que protagonizan inmobiliarias con el trato a inquilinos y también a los propietarios, abusos de casas crediticias que se manejan de manera usuraria, entre otras.
3 – El abordaje de temas de fondo como:
a) La diversidad de problemáticas ambientales de nuestra Región, que van desde el inconveniente irresuelto de las canteras, pasando por la reiterada contaminación de arroyos como El Gato, la deforestación constante y el deterioro sistemático del arbolado, el descuido absoluto en la utilización del agua como un recurso indispensable y finito. La exigencia al Estado del cumplimiento efectivo de leyes ambientales, y la realización de foros constantes para debatir los nuevos desafíos en materia ambiental.
b) Trabajar sobre los nuevos derechos humanos que son vulnerados incluso desde la restauración de la democracia. Y ahí encontramos los 150 o 160 asentamientos de la Ciudad, en donde hay más de 90 mil conexiones eléctricas clandestinas siendo un potencial problema a la salud física de sus habitantes, la ausencia sistemática de programas de urbanización en donde se contemplen regularizaciones de tierras, centros sanitarios, destacamentos policiales, redes de agua potable y cloacas. El Defensor debe bregar por los derechos humanos de sus vecinos, y considerar que vivir en un medio ambiente aceptable es un derecho básico en donde el Estado en toda su dimensión tiene una responsabilidad concreta, y que no cumplió acabadamente desde hace por lo menos tres décadas.
c) Encabezar presentaciones para que se de cumplimiento por parte del Estado en materia de contención a mujeres víctimas de violencia de género. Representar a vecinas y vecinos que son discriminados por su elección sexual.
d) El debate por el cumplimiento de ordenanzas y leyes vinculados con la planificación de la Ciudad, la voracidad de desarrolladores y la función del Estado como regulador. También, la defensa irrestricta del patrimonio histórico entendiendo como una causa que engrandece a las grandes ciudades y no como un impedimento del desarrollo del progreso.
e) La pelea por los recursos de la Ciudad. ¿Cómo puede ser que la Tasa de Capitalidad sea un problema recurrente?, ¿cómo puede ser que esta capital de Provincia tenga que seguir soportando arbitrariedades de las gestiones provinciales de ayer, hoy y seguramente de la próxima?. El Defensor se debe comprometer de manera efectiva en la lucha por los recursos que le corresponden a los platenses, porque son ni más ni menos que para engrosar el presupuesto público, y así poder dar cumplimiento a varios de los reclamos anteriores.
f) Oficiar de mediador ante verdaderas grietas como son los enfrentamientos constantes entre facciones sindicales; el abordaje serio y responsable de los movimientos migratorios, la vulneración constante de los derechos de comerciantes para ejercer su trabajo diario, y la ocupación ilegal del espacio público.
g) Acompañamiento al reclamo de entidades que nuclean a profesionales de la Región para que se endurezcan las penas en el Código Penal para quien practique de manera ilegal cualquier profesión, entendiendo que se están vulnerando intereses legítimos de los mismos, y que además el ejercicio por fuera de la ley es una amenaza concreta a la población.
4 – La realización permanente de seminarios, charlas, jornadas de trabajo en cada una de las localidades para que los vecinos se involucren en la verdadera revolución de los derechos.

¿Cómo hacerlo, si no hay presupuesto?

La respuesta a esa pregunta es clave, y es parte de los desafíos enormes que contaba al principio, pero entiendo que los grandes objetivos que nos convocan van a ser la llave para tener un inmenso plantel ad honorem de vecinos destacados que se sumen a la revolución de los derechos ciudadanos.
¿Cuántos me han dicho que me involucre, que encabece el desafío?, muchos!. Y ellos deberán ser los primeros en formar equipo aportando la sabiduría que les da sus puestos de lucha ciudadana: los de la ONG del barrio, los de los clubes grandes y chicos, los que cumplen funciones en la justicia o en la enseñanza, mis colegas periodistas, los que se reúnen en el barrio desde un grupo de whats app para pelear por la seguridad. Todos ellos, los que dijeron: “dale que vamos”, van a ser los primeros en ayudar para que el mensaje se multiplique, y que la Institución tenga un peso en la Ciudad.
Al mismo tiempo, esta metrópolis tiene una inmensa variedad de instituciones académicas y científicas que trabajan sobre problemas específicos, y con los cuales se pueden establecer lazos de colaboración.
Por su parte, hay que honrar el valor del diálogo, y para ello es necesario un Defensor con personalidad y liderazgo, pero que dialogue con el intendente, que converse todo el tiempo con los funcionarios de cada área y con los concejales a efectos de que las diferencias se solucionen de manera armoniosa y duradera. El vecino quiere soluciones, no peleas ni vedettismos.
Si se quiere, la falta de presupuesto puede ser reemplazada por la creatividad y por la actitud permanente de estar dispuesto a recibir la ayuda necesaria para cumplir con los ambiciosos objetivos propuestos.

El sueño como factor revolucionario

Los platenses hace años que tenemos un piquete instalado en la Ciudad, un piquete que no nos deja avanzar, que nos tiene estancados. Un piquete tan molesto que nos genera problemas entre nosotros mismos y que va más allá de los debates de una sociedad normal. Un piquete que es violento, y que genera violencia.
Ese es el piquete que debemos desplazar, el del atraso y la postergación, para que de nuevo se vuelva a instalar la confianza, la solidaridad, el objetivo en común, la comunicación, el escucharnos entre nosotros, el dialogar sin gritar, el imponer en su plenitud un Estado que haga cumplir los derechos de cada una de las personas, y en donde el más fuerte no arrase con cuestiones del día a día que afectan la calidad de vida del ciudadano.
Hace muchos años, cuando era adolescente, me la pasaba horas en la biblioteca del colegio secundario. La verdad que era un muy mal alumno porque no me llevaba bien con los programas de estudio, erróneamente me parecían aburridos, pero sí me gustaba leer cuestiones que muchas veces no entendía en el momento pero que más adelantes comprendí. Un día me tropecé con un libro viejo, amarillento, con algo de polvo, en realidad era un folleto más que un libro, y había un poema de autoría de un señor que se llamaba Crisólogo Larralde, alguien que tiempo después supe que peleó mucho por los derechos de los desposeídos y que dejó su vida en un acto político en Berisso. Ese poema sobre un papel sepia decía una frase que me quedó instalada en mi memoria, y que muchos me han escuchado repetir en asambleas y actos políticos juveniles, en tanto que otros ahora la van a leer:
“….Todo quedó atrás, menos el sueño
mi viejo, mi joven, mi niño
sueño igualitario, libertario, fraternal.
Él marcha delante de mí
lo siento, lo veo, lo palpo
Me quema su calor
Me deslumbra su horizonte”.

La revolución de los derechos: ese es el desafío, y ese es el sueño!.

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