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Aguer dijo que fue un "desaparecido" de la Iglesia y reveló cómo fue su salida del arzobispado de La Plata

Para subir 13 de julio de 2021 Primera Página Primera Página
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El hoy Arzobispo Emérito de La Plata, Héctor Aguer, recordó recientemente cómo se produjo su salida de esa arquidiócesis luego de que el Papa Francisco aceptara su renuncia al cargo por alcanzar los 75 años, en 2018.

Aguer lamentó la confusión de quienes creen que “cuando acabé mi servicio como arzobispo de La Plata, se me ofreció seguir habitando en el palacio arzobispal”.

El Prelado recordó que “dos días hábiles después de cumplir 75 años, es decir el 28 de mayo de 2018, me llamó telefónicamente Mons. Vincenzo Turturro, Encargado de Negocios a.i. de la Nunciatura Apostólica (el Nuncio, S.E Emil Paul Tscherrig había sido trasladado a Italia), para decirme que mi renuncia había sido aceptada, y que mi sucesor debía asumir de inmediato, para poder estar en Roma el 29 de junio a recibir el palio”.

En la única conversación personal que mantuve con Mons. Víctor Manuel Fernández, advertí que él tenía preparada mi partida a Buenos Aires, por eso se sorprendió cuando le dije que deseaba quedarme en La Plata, después de 20 años de entrega a la arquidiócesis”, señaló.

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Él me preguntó dónde pensaba residir, y cuando respondí ‘en el Seminario’, argumentó: ‘los eméritos no se quedan en el Seminario’. Evidentemente desconocía que nuestros predecesores Plaza y Galán, como eméritos, vivieron en el Seminario y allí murieron”, dijo.

A su vez, Aguer señaló que “comprendí con el tiempo que aquella negativa suya era lógica, ya que traía el propósito de cambiar completamente la orientación del Seminario, lo que efectivamente ocurrió”.

Entonces me pidió un lugar alternativo; elegí la Casa Sacerdotal ‘Cura Brochero’, que yo mismo había instituido en el edificio del antiguo Seminario Menor, junto a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Los Hornos, periferia de la ciudad. Allí pasé dos años y ocho meses hasta mi reciente mudanza a Buenos Aires”, indicó.

En este período fui una especie de desaparecido eclesial, ‘porque no recibí ninguna información ni invitación de la arquidiócesis’. Sólo me visitaban cuatro o cinco sacerdotes del clero platense (yo había ordenado 49), y uno del Opus Dei”, añadió. Fuentes: lamovidaplatense.info y laplata1.com

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