

¿Qué tienen en común algunas plantas, ratones y un destello de luz que nadie puede ver? Una pista: desaparece cuando mueren. Lo que descubrieron científicos de la Universidad de Calgary y el Consejo Nacional de Investigación de Canadá podría cambiar cómo entendemos la vida… y la muerte.
Ciertas especies vivas emiten una luz invisible mientras están con vida. No es magia ni ciencia ficción: se trata de una emisión ultradébil de fotones, tan tenue que nuestros ojos no pueden detectarla. A diferencia de las luciérnagas o peces que brillan, este resplandor es completamente natural, silencioso y constante… hasta que el organismo muere. Ahí, simplemente desaparece tras su muerte.
Este fenómeno se llama UPE (por sus siglas en inglés: ultraweak photon emission), y aunque no lo notes, está ocurriendo ahora mismo en vos, en tus plantas, incluso en los ratones del laboratorio donde se hizo el experimento.
El equipo de la Universidad de Calgary preparó cámaras especiales en recintos completamente oscuros. Registraron la UPE en ratones vivos y muertos, y también en hojas de plantas sanas y lesionadas. La clave fue eliminar cualquier otra fuente de luz y controlar la temperatura para enfocarse solo en esta radiación tenue.
¿El resultado? Mientras estaban vivos, los ratones emitían estos fotones invisibles. Cuando murieron, esa luz simplemente se apagó, aunque su temperatura corporal seguía siendo la misma. Lo mismo pasó con las plantas: cuando se dañaban, brillaban más. Pero una planta muerta no emite nada.
La explicación está en unas moléculas llamadas especies reactivas de oxígeno (ROS). Son como pequeñas señales químicas que nuestras células usan para reaccionar ante el estrés. Si hay demasiado estrés, las ROS provocan reacciones que liberan energía… y esa energía se transforma en fotones. Eso es la UPE.
Cuando un organismo está vivo, sus células están activas, respirando, transformando energía. Ahí es cuando se produce esta luz invisible. Pero cuando muere, todo eso se detiene. Por eso, la emisión desaparece.
La UPE podría convertirse en una herramienta para diagnosticar salud sin invadir el cuerpo. En animales, plantas y quizás hasta en humanos. Solo observando estos débiles destellos, los científicos podrían saber si un organismo está sano o si está bajo estrés.
Además, al no necesitar marcadores ni intervenciones, podría usarse en estudios con muy poca interferencia. Un detector de vida silencioso y preciso.
Este descubrimiento abre muchas preguntas. ¿Podremos algún día mirar esta luz con nuestros ojos? ¿Podría aplicarse en medicina o en agricultura? ¿Cada ser vivo tiene su propia firma de luz?
Por ahora, una cosa está clara: mientras vivís, brillás. Aunque no lo veas.