

¿Alguna vez te preguntaste qué hacen tus aparatos cuando no los mirás? Lo que empezó como la comodidad de tener tecnología en casa se transformó en una red silenciosa que puede recopilar info de tu vida diaria sin que te des cuenta. Cada bombilla, televisor o altavoz inteligente conectado a Internet es un posible vigilante, y entender cómo funciona es clave para proteger tu privacidad.
Cualquier dispositivo conectado que pueda manejarse con una app o integrarse con Google Home, Alexa o Apple Home entra en esta categoría. No hace falta que sea “inteligente” a la vista: hasta un microondas o un termostato puede recolectar información personal y enviar datos a la nube.
Según un análisis de The New York Times Wirecutter, encabezado por Jon Chase, los aparatos domésticos cruzan datos constantemente. La información que recogen va desde rutinas de consumo hasta detalles sensibles como ubicación, correos electrónicos o incluso información de salud. Así, se crean perfiles digitales detallados que las empresas pueden usar para personalizar publicidad o mejorar productos.
Los dispositivos más potentes en recopilar info son los televisores inteligentes, los altavoces/smart speakers y las cámaras de vigilancia. Los televisores, por ejemplo, pueden tomar “capturas de pantalla” de lo que mirás y enviar esos datos a internet. Algunos altavoces registran sonidos para reconocer la palabra de activación y envían todo a la nube, mientras que las cámaras de seguridad capturan imágenes, audio e incluso practican reconocimiento facial.
El riesgo no termina en lo individual. Si varias personas usan los mismos dispositivos, la inteligencia artificial puede deducir hábitos, preferencias y patrones familiares. Además, los datos viajan a terceros y a data brokers que los cruzan con otras fuentes, dificultando que tengas control real sobre tu información personal.
Frente a este panorama, la privacidad depende de decisiones informadas:
En altavoces inteligentes, podés desactivar la grabación de voz, borrar historiales y limitar la entrega de datos.
En televisores, buscá y desactivá funciones de reconocimiento de contenido (ACR).
En cámaras, elegí modelos con configuraciones avanzadas de privacidad y evitá colocarlas en espacios sensibles.
La clave es no incorporar dispositivos al azar: revisá la reputación del fabricante y sus políticas de protección de datos antes de comprar. Como advierte Jon Chase, la comodidad tiene un costo: perder cierto control sobre tu información personal. Vivir en la era de la hiperconectividad significa decidir qué datos compartís y qué tan protegida está tu privacidad.
La pregunta final queda abierta: ¿cuánto estás dispuesto a sacrificar por la comodidad de tus dispositivos inteligentes, y qué medidas tomarás para que tu información personal siga siendo solo tuya?