

¿Qué pasa cuando alguien renunció a su laburo y, antes de irse, eliminó todo lo que tenía en sus manos? La historia de un pibe que borró la lista de deudores de una empresa se volvió viral y dejó a más de uno pensando en los riesgos que corren los negocios cuando no cuidan su información.
Lo que parecía una simple “jugada de venganza” terminó destapando un problema mucho más serio: cómo una mala gestión de datos puede costarle millones a cualquier compañía. Y la pregunta que queda abierta es: ¿qué se puede hacer para que no te pase lo mismo?
El protagonista de esta historia es @emiguercho, un usuario de TikTok que contó cómo, antes de entregar su carta de renuncia, borró todos los archivos donde figuraban los clientes morosos. “Saqué la carpeta con los Excel de los que debían plata. Ni Google Sheets tenían, nada”, relató con ironía.
El golpe fue directo: el área de cobranzas se quedó sin la base de datos clave y la empresa perdió de vista a quienes le debían guita. “No pudieron cobrarle más a nadie”, remató el joven en su video.
El video no tardó en explotar en X (ex Twitter). Algunos lo aplaudieron por plantarse frente a sus jefes, otros lo criticaron por perjudicar a compañeros que nada tenían que ver. Pero la mayoría coincidió en apuntar contra la empresa, por no tener protocolos de seguridad ni copias de respaldo.
Lo que parecía un chiste terminó mostrando una falla grave que muchas pymes comparten: depender de un solo empleado y de archivos sueltos guardados en una PC.
El especialista en ciberseguridad David Rojas lo explicó sin vueltas: “La mayoría de las pymes no tiene planes de respaldo ni protocolos de salida. Si un empleado borra todo, el daño puede ser enorme”.
Cuando no hay backups ni control de accesos, cualquier renuncia puede convertirse en un riesgo para el negocio. Y no importa si la base de datos está en Excel, en Word o en un sistema casero: sin protección, es cuestión de tiempo hasta que pase algo parecido.
Los expertos recomiendan algunos pasos simples que pueden marcar la diferencia:
Usar plataformas colaborativas (Google Workspace, Microsoft 365) con historial de cambios.
Configurar copias de seguridad automáticas en la nube.
Limitar accesos y segmentar permisos por área.
Establecer protocolos de salida claros: revocar usuarios y auditar datos.
Capacitar al equipo sobre la importancia del resguardo digital.
La historia de @emiguercho sirve como advertencia: no se trata solo de un empleado que renunció y eliminó todo, sino de una empresa que no supo proteger su información más valiosa: la lista de sus deudores.
Y la intriga inicial queda resuelta: lo que empezó como un viral gracioso terminó siendo una clase práctica de por qué cuidar los datos puede salvar la continuidad de cualquier negocio.