jueves 8 de enero de 2026 - Edición Nº5399

Información General | 5 Jan

La desigualdad en Argentina baja apenas, pero la brecha de ingresos sigue siendo muy alta

Arranca con una pregunta que muchos se hacen en la mesa familiar, en el bondi o en el laburo: ¿realmente se achicó la brecha entre ricos y pobres en Argentina o es solo una sensación pasajera?


Arranca con una pregunta que muchos se hacen en la mesa familiar, en el bondi o en el laburo: ¿realmente se achicó la brecha entre ricos y pobres en Argentina o es solo una sensación pasajera? Los números muestran una leve mejora, pero el fondo del problema sigue ahí y afecta a millones de personas.

Según datos oficiales del Indec, la diferencia de ingresos entre los hogares más ricos y los más pobres de la población argentina se redujo apenas en el tercer trimestre de 2025. El dato fue analizado por la consultora LCG, que marcó que el 10% de los hogares con mayores recursos gana hoy 17 veces más que el 10% con menos ingresos. Es una baja mínima frente al año anterior, pero no cambia el panorama general: la Desigualdad sigue siendo muy alta.

En concreto, la brecha supera los $2.200.000 mensuales. Mientras el 10% más rico tuvo ingresos per cápita por encima de los $2 millones, el 10% más pobre apenas llegó a $139.324, medido a precios corrientes del período. La distancia sigue siendo enorme y difícil de cerrar en el día a día.

El informe también muestra que todos los sectores mejoraron sus ingresos reales frente a 2024. En promedio, los ingresos crecieron un 14%. Los deciles más bajos fueron los que más recuperaron poder de compra, con subas de hasta 16,5%. En cambio, los sectores altos crecieron menos, alrededor del 12,5%. Esto explica por qué la brecha se achicó un poco: no porque los de abajo estén bien, sino porque los de arriba crecieron más lento.

Desde LCG explicaron que esta mejora es, en parte, un rebote. En el primer semestre de 2024, la inflación y la caída de la actividad golpearon más fuerte a los hogares de menores ingresos. Ahora, la recuperación se siente más ahí, aunque no alcanza para cambiar la realidad estructural.

Otro dato clave es el Coeficiente de Gini, que mide la desigualdad. En Argentina está en 0,431. Es menor al promedio histórico, pero sigue por encima de los niveles de 2021 y 2022. Traducido a simple: la distribución del ingreso mejoró un poco, pero sigue lejos de ser justa.

En la vida cotidiana, el problema se siente fuerte. Falta empleo registrado, crece la informalidad y muchos salarios pierden contra la inflación. A eso se suman los costos fijos. Solo en el AMBA, la canasta de servicios públicos subió 561% desde diciembre de 2023 y ya ronda los $183.410 mensuales.

El impacto es claro: casi el 47% de la población vive con estrés económico, según la UCA. Además, el Instituto Gino Germani advierte que el 72% de los trabajadores gana menos de un millón de pesos por mes, un monto que no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total. Por eso crece el pluriempleo y la “uberización” del trabajo, una salida obligada para llegar a fin de mes.

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