Este martes 6 de enero, Tolosa volverá a vibrar al compás de los tambores con una nueva llamada colectiva de candombe en honor a San Baltasar, una manifestación cultural que ya se consolidó como una de las celebraciones populares más significativas de La Plata y la región.
Desde las 18 horas, comenzarán a llegar tocadores, tocadoras y bailarinas con sus tambores a la zona de 3 y 528, punto de partida del recorrido que avanzará por las calles del barrio hasta desembocar en la plaza de 1 y 530. La salida formal está prevista entre las 19 y las 20, bajo la modalidad conocida como “rejunte” o “llamada colectiva”, donde todas las comparsas marchan tocando y bailando juntas, sin turnos ni separaciones.
Participarán comparsas de La Plata, Berisso y Ensenada, en una puesta en escena que combina música, danza y comunidad. A diferencia de la tradicional Llamada del 25 de Mayo, donde cada agrupación desfila de manera individual y con vestuarios propios, en esta ocasión la fuerza está en lo colectivo, en el sonido unificado de los tambores y en la ocupación simbólica del espacio público.
La llamada de San Baltasar en Tolosa se realiza desde hace aproximadamente cinco años, mientras que la del 25 de diciembre lleva más de dos décadas de historia. Ambas fechas funcionan como hitos del calendario candombero local, pero el 6 de enero tiene un peso especial por su vinculación directa con una tradición profundamente arraigada en Uruguay, cuna de este ritmo de raíces africanas.
En Montevideo, cada 6 de enero se celebra la Llamada de San Baltasar, un evento multitudinario que convoca a decenas de comparsas y miles de personas para honrar al rey mago moreno, figura central de la religiosidad popular afro. Se trata de uno de los desfiles más importantes del año, junto al de Llamadas de febrero, y es considerado el primer acto carnavalesco del país.
Históricamente, esta celebración remite a los orígenes del Carnaval uruguayo, con registros que la ubican alrededor de 1830, cuando comenzaron los primeros festejos públicos a ritmo de tambores. Desde entonces, el candombe se consolidó como una expresión cultural identitaria de la comunidad negra, atravesada por la memoria, la resistencia y la transmisión intergeneracional.
En Tolosa, esa herencia se resignifica. Cada tambor que suena no solo marca el pulso de la fiesta, sino también el de una historia compartida, que cruza fronteras y se reafirma en las calles. La llamada colectiva de San Baltasar no es solo un evento cultural: es una afirmación de pertenencia, un acto de encuentro y una celebración de la diversidad que late en la región.