La primera semana completa de enero llega con una energía de ajuste, madurez y definición que marca el pulso del inicio del año. La Luna menguante en Leo, combinada con una fuerte concentración planetaria en Capricornio —Sol, Venus y Marte en conjunción—, construye un escenario ideal para revisar decisiones, redefinir vínculos y ordenar prioridades de cara a los próximos meses.
El clima astral invita a bajar el volumen del ego y subir el nivel de coherencia interna. Con la Luna menguante, el foco no está en iniciar sino en soltar, depurar y ajustar aquello que ya no responde a una motivación genuina. En Leo, este proceso pone bajo revisión la necesidad de reconocimiento, la forma de expresarse y el lugar que ocupa la validación externa en las elecciones personales.
Al mismo tiempo, el stellium en Capricornio imprime una energía de compromiso, responsabilidad y construcción a largo plazo. No se trata de actuar por impulso, sino de asumir que cada decisión —afectiva, laboral o personal— tiene consecuencias que se sostienen en el tiempo. El cielo propone una pregunta clara: ¿qué vale la pena continuar y qué ya cumplió su ciclo?
Uno de los momentos más relevantes de la semana es el Venus Star Point en Capricornio, que se manifiesta el lunes y marca el inicio de un nuevo ciclo venusino. Amor, vínculos, valores y acuerdos entran en una etapa de mayor seriedad, realismo y conciencia emocional. Lejos de los gestos grandilocuentes, el énfasis está puesto en relaciones estables, decisiones maduras y elecciones que no buscan aplausos inmediatos, sino resultados sostenibles.
En este contexto, la semana funciona como un puente entre lo que se cerró en 2025 y lo que empieza a tomar forma en 2026. El mensaje es claro: menos promesas, más hechos; menos expectativa externa, más compromiso real.
Aries
La Luna menguante te enfrenta a la forma en que buscás validación. No todo necesita demostrarse. El inicio del año te pide estrategia, disciplina y coherencia, especialmente en vínculos donde las acciones pesan más que las palabras.
Semana clave para ordenar emociones y temas familiares. La energía capricorniana favorece proyectos a largo plazo, pero antes es necesario soltar cargas viejas. El nuevo ciclo venusino propone vínculos más maduros y conscientes.
Momento ideal para cerrar conversaciones pendientes y observar más de lo que se dice. Hay decisiones importantes en gestación, pero no se toman con apuro. Claridad mental y compromiso real marcan el inicio del año.
La seguridad emocional y material ocupa el centro de la escena. Esta semana invita a redefinir acuerdos y límites en relaciones cercanas. El Venus Star Point impulsa vínculos más claros, aunque eso implique ajustes necesarios.
Con la Luna menguante en tu signo, el llamado es a la introspección y al desapego de una versión personal que ya no encaja. Menos exposición y más coherencia interna marcan el tono de la semana.
La energía disponible es afín, productiva y concreta. Es tiempo de ordenar prioridades y avanzar con pasos firmes. En el plano afectivo, se favorecen decisiones conscientes y sin idealizaciones.
Venus, tu regente, señala un punto de inflexión. Comienza una etapa donde los vínculos exigen estructura y compromiso real. La pregunta central es qué estás dispuesta/o a sostener y qué no.
Semana de procesos internos profundos. No todo se comunica: algunas transformaciones suceden en silencio. La energía capricorniana ayuda a poner límites claros y a sostener lo verdaderamente importante.
El cielo te pide bajar el ritmo y enfocarte en lo concreto. El cierre de temas emocionales permite comenzar el año con mayor claridad. Menos promesas, más hechos.
Con Sol, Venus y Marte en tu signo, sos protagonista del clima de la semana. Hay impulso para avanzar, pero también responsabilidad para elegir con conciencia. El Venus Star Point inaugura un nuevo ciclo afectivo más selectivo y sólido.
Los vínculos y acuerdos pasan a primer plano. La Luna menguante propone revisar expectativas y soltar dinámicas que ya no funcionan. El nuevo año se construye desde mayor autenticidad emocional.
Semana de orden interno y realismo emocional. La energía capricorniana permite estructurar deseos y establecer límites sanos. El nuevo ciclo venusino abre la puerta a relaciones más claras y menos idealizadas.