El Registro Nacional de las Personas (Renaper) difundió el listado oficial con los nombres más usados al momento de inscribir nacimientos durante 2025. Los datos muestran algo claro: se imponen los nombres cortos, fáciles de pronunciar y con historia. Nada raro, pero sí muy consistente.
Según el Renaper, el comportamiento se repite tanto en nenas como en nenes. Vuelven los clásicos, muchos asociados a generaciones anteriores, y se consolidan opciones que ya no suenan “nuevas”, pero tampoco pasadas de moda.
Entre las niñas, el liderazgo se mantiene firme y sin sorpresas. Este fue el ranking oficial:
Olivia
Volvió a ser el nombre femenino más elegido del país. De origen latino, está vinculado al olivo, símbolo de paz y armonía.
Emilia
Se sostiene desde hace varios años entre los primeros puestos. Proviene del latín y se asocia a la constancia y el esfuerzo.
Isabella
Variante clásica de Isabel, con fuerte influencia europea. Su significado remite a la “promesa de Dios”.
Catalina
Un nombre tradicional que regresó con fuerza. De origen griego, se vincula con la pureza y la claridad.
Emma
Corto, simple y muy fácil de pronunciar. Aunque suena moderno, tiene raíces germánicas antiguas y significa fortaleza.
En los varones también hay continuidad. Predominan los nombres clásicos que nunca desaparecen del todo:
Felipe
Fue el nombre masculino más elegido del año. De origen griego, significa “amante de los caballos” y está históricamente ligado a la realeza.
Mateo
Lleva casi dos décadas entre los más usados. Proviene del hebreo y significa “don de Dios”.
Bautista
Un clásico muy argentino, presente en varias generaciones. Su significado se asocia al acto de bautizar o purificar.
Valentino
De raíz latina y fuerte impronta europea. En las últimas décadas creció de manera sostenida.
Benjamín
Nunca sale del top. De origen hebreo, significa “el hijo más querido”.
El ranking 2025 del Renaper confirma que las familias priorizan nombres con historia, simples y fáciles de usar en la vida cotidiana. Lejos de elecciones extravagantes, los nombres más elegidos apuestan a lo conocido, pero vigente.
Una señal clara de que, al momento de elegir cómo llamar a un hijo, la tradición sigue pesando más que cualquier moda pasajera.