Berisso se encuentra sumida en una emergencia ambiental que ya escaló a crisis política. El colapso en la recolección de residuos ha transformado la ciudad en un foco de insalubridad, generando fuertes críticas dirigidas directamente a la gestión del intendente Fabián Cagliardi.
Hace un año se dio a conocer un análisis que aún sigue vigente, los números reflejan la gravedad del abandono: 9 de cada 10 vecinos perciben a la ciudad como "sucia" y un 60% denuncia la presencia de basurales crónicos en sus barrios. Barrios clave como Villa Argüello y el centro berissense ya exhiben un notorio "olor a abandono", mientras el municipio es acusado de enfocarse en "internas y negocios".
La principal causa del caos es la paralización del servicio. Los informes indican que la flota de camiones de recolección se encuentra "detonada", con varias unidades rotas. La falta de mantenimiento derivó en la retención de tareas por parte de los trabajadores del corralón, quienes, según el Sindicato, habían advertido sobre el estado de los vehículos con antelación.
La crisis se agudizó tras las fiestas de fin de año. Desde el 29 de diciembre, la recolección simplemente no se ha hecho presente en numerosos puntos de la ciudad.
Sin camiones, no hay magia. El gremio avisó, pero la intendencia prefiere las excusas.
El colapso mecánico de la flota municipal constituye la causa estructural de la crisis. Según las fuentes, la flota de camiones recolectores está completamente «detonada», situación que fue advertida previamente al intendente Cagliardi por el sindicato municipal. Los trabajadores han realizado retenciones de tareas debido a la falta de mantenimiento de las unidades.

La situación es calificada como "catastrófica". Las quejas de los vecinos se multiplican ante la imagen repetida de cestos desbordados, bolsas rotas por perros y montañas de mugre en el medio de la calle, convirtiendo el "decorado de la ciudad" en basura acumulada.
La incertidumbre es total: los vecinos no tienen certeza de cuándo pasarán los recolectores. Barrios como Villa Nueva, Villa Paula, Villa Progreso, Los Talas y Santa Cruz se encuentran sumergidos en esta problemática.
La situación es de extrema preocupación, ya que una crisis de residuos de tal magnitud no solo impacta en la calidad de vida, sino que representa un riesgo de salud pública, con el latente peligro del Hantavirus en la mira de las autoridades sanitarias. La falta de acción del intendente Fabián Cagliardi y su "despreocupación" frente a la emergencia son el foco de la crítica ciudadana.