El Operativo Sol en la Costa se vio sacudido por un incidente que involucra directamente a la órbita de la Casa Rosada, poniendo bajo la lupa la conducta de quienes administran la comunicación del presidente Javier Milei.
La protagonista del suceso fue Eugenia Rolón, pareja del influencer Iñaki “La Pepona” Gutiérrez y miembro del equipo comunicacional del gobierno.

El siniestro vial ocurrió en Mar del Tuyú, cuando Rolón fue detenida por agentes tras ser acusada de realizar maniobras imprudentes que culminaron con el impacto de su vehículo contra un poste.
Lo que siguió a la detención desató un escándalo: el test de alcoholemia realizado a la funcionaria arrojó un resultado de 1,89 gramos de alcohol por litro de sangre.
Este índice no solo supera ampliamente la tolerancia cero vigente en la provincia de Buenos Aires, sino que indica un estado de embriaguez extrema al volante.
La irresponsabilidad de la mujer de un entorno presidencial generó un fuerte repudio, y la crítica se centró en que, por "una bendita casualidad", el choque contra el poste evitó una tragedia potencial con víctimas.
Tras el secuestro inmediato del vehículo por parte de las autoridades, el propio Iñaki Gutiérrez —conocido popularmente como “La Pepona”— debió hacerse presente en el lugar para asistir a su pareja.
El incidente subraya la contradicción que enfrentan los referentes del espacio libertario: mientras promueven un discurso de la "responsabilidad individual", sus propios cuadros exhiben una alarmante falta de ética y compromiso cívico en la esfera pública, arriesgando vidas por una conducta totalmente evitable.
La polémica rodea ahora no solo a la funcionaria, sino también a la figura de Javier Milei, cuya comunicación se ve manchada por la imprudencia de sus colaboradores más cercanos.