Durante años nos dijeron que ese “crack” tan molesto iba a pasar factura. Pero, ¿y si todo fuera un mito? Antes de que saques conclusiones, hay algo que la ciencia viene diciendo hace décadas y casi nadie escucha. Quédate hasta el final porque la respuesta no es la que te repitieron en casa.
Crujir los nudillos es un hábito común y, para muchos, irresistible. Desde chicos escuchamos la advertencia: “dejá de hacer eso que te va a agarrar artritis”. Sin embargo, la evidencia científica va por otro camino.
Según el especialista estadounidense en manos John Fernandez, no existen pruebas que vinculen crujir los nudillos con enfermedades articulares como la artritis u osteoartritis. El médico lo explicó en una entrevista con Popular Science y fue claro: la creencia popular no tiene respaldo médico.
El origen de este miedo estaría más ligado a normas sociales que a la medicina. Para Fernandez, el rechazo al sonido tiene que ver con la incomodidad que genera, no con un daño real en las articulaciones. En pocas palabras: molesta, pero no enferma.
En la misma línea, el reumatólogo Michael Pham, de la Clínica Mayo de Arizona, sostiene que no hay estudios de calidad que demuestren una relación entre crujir los nudillos y la artritis. “No hay pruebas de que sea perjudicial”, suele decirles a sus pacientes.
Una revisión de estudios médicos realizados entre 1947 y 2018 concluyó que este hábito no genera daños articulares. Incluso un trabajo de 1975, con adultos mayores que se crujían los nudillos desde hacía años, no encontró problemas en las articulaciones.
El caso más famoso es el del doctor Donald L. Unger, quien durante más de 60 años se crujió los nudillos de una sola mano para comparar resultados. No desarrolló artritis en ninguna. Publicó sus conclusiones en 1998 y en 2009 ganó el Premio Ig Nobel de Medicina. Su experimento personal reforzó la idea de que estamos frente a uno de los grandes mitos médicos.
Aunque la artritis no parece ser una consecuencia, algunos especialistas aclaran que hacerlo con demasiada fuerza podría provocar lesiones menores, como distensiones de ligamentos o pequeñas dislocaciones. Son casos raros, pero posibles si se exagera.
El sonido se produce dentro de la articulación. Entre los huesos hay un líquido llamado sinovial, que contiene gases. Al estirar el dedo, baja la presión y se forma una burbuja de gas. Ese proceso, llamado cavitación, es el responsable del “crack”. Algo parecido a cuando abrís una gaseosa.
Después de eso, no podés volver a crujir el mismo nudillo enseguida. El cuerpo necesita entre 15 y 20 minutos para que el gas se vuelva a disolver.
No por la artritis. La ciencia es clara: crujir los nudillos no la causa. El problema es más social que médico. A mucha gente le resulta desagradable, y por eso sigue siendo mal visto en público.