La Isla Paulino vuelve a ser escenario de luto y conmoción. En una tarde que se transformó en pesadilla, un hombre de 47 años perdió la vida este miércoles tras sumergirse en las peligrosas aguas del canal de navegación en Berisso. La tragedia se suma a un hecho casi idéntico ocurrido hace apenas unos días, desnudando el riesgo mortal de ignorar las advertencias oficiales.
La víctima fatal, identificada como Ariel Alejandro García Cipolla, domiciliado en la localidad de Florencio Varela, se encontraba disfrutando de la jornada cuando decidió ingresar al río para nadar. Según el relato de testigos presenciales, tras zambullirse, García Cipolla fue perdido de vista rápidamente por la corriente.
A pesar de los esfuerzos desesperados de las personas presentes por rescatarlo y las maniobras de RCP que se le practicaron una vez que lograron sacarlo a la orilla, no hubo respuesta. Personal del SAME que acudió al lugar confirmó el fallecimiento del hombre en el mismo predio.
La causa judicial quedó bajo la órbita de la UFI 12 del Departamento Judicial de La Plata, que investiga las causales de muerte. Sin embargo, desde las autoridades locales la advertencia fue tajante. Roberto Scafati, director de Defensa Civil de Berisso, fue contundente al señalar que el sitio donde ocurrió el hecho "no es una zona de playa, sino el canal de navegación".
Scafati recordó que ese sector específico está debidamente señalizado y cuenta con una prohibición estricta para bañarse debido a la profundidad, las corrientes traicioneras y el tránsito constante de embarcaciones.
Este dramático episodio no es un hecho aislado. La comunidad de Berisso aún no sale del asombro por lo sucedido apenas unos días atrás, cuando un joven de 23 años también fue hallado sin vida en una zona de riesgo de la misma isla. En aquel caso, el muchacho se había zambullido y su cuerpo fue recuperado tras una intensa búsqueda, confirmando que la imprudencia en estos sectores no perdona.
La repetición de estas muertes en menos de una semana ha puesto en alerta máxima a las fuerzas de seguridad y rescatistas, quienes insisten en que los turistas y vecinos respeten los perímetros habilitados para evitar que el río se siga cobrando vidas.