viernes 16 de enero de 2026 - Edición Nº5407

Policiales | 16 Jan

Robo del Siglo: cómo fue el golpe que engañó a todos

09:00 |Durante horas, el país entero miró en vivo un asalto bancario que parecía no avanzar. Policías, francotiradores, negociadores, cámaras de TV.


Durante horas, el país entero miró en vivo un asalto bancario que parecía no avanzar. Policías, francotiradores, negociadores, cámaras de TV. Pero había algo que nadie sabía. Mientras todos miraban la puerta del banco, los ladrones ya no estaban ahí. Ese engaño perfecto es lo que convirtió al Robo del Siglo en una leyenda criminal argentina.

El golpe ocurrió el viernes 13 de enero de 2006 en el Banco Río de Acassuso, sobre la avenida Libertador. A simple vista fue una toma de rehenes. En realidad, fue el final de un plan trabajado durante un año y medio bajo tierra.


El cerebro y el peso pesado


La idea nació en 2005, en un bar de Olivos. Ahí se reunieron Fernando Araujo, el ideólogo del plan, y Rubén Alberto “Beto” de la Torre, un ladrón con experiencia pesada en el conurbano. Araujo aportó el plan quirúrgico. Beto, la calle y los contactos.

Araujo consiguió los planos del banco y detectó algo clave: un desagüe que pasaba por debajo de la sucursal. Desde una zona conocida como Perú Beach, cavaron un túnel de casi un kilómetro y medio. Entraban de noche, simulaban mirar el río y bajaban herramientas. Así trabajaron durante meses, sin levantar sospechas.


El día del asalto


El día elegido fue simbólico: viernes 13. Beto de la Torre fue el primero en entrar, disfrazado de médico. Tomaron rehenes, pidieron pizzas y negociaron con la policía. Todo parecía un secuestro en tiempo real.

Mientras tanto, el verdadero robo ocurría abajo. Con la ayuda de Sebastián García Bolster, “el Ingeniero”, abrieron 146 cajas de seguridad. No tocaron la bóveda principal. Sabían exactamente a qué iban.

A las 15.30 se fueron del banco. La policía recién entró casi cuatro horas después. Recién de madrugada descubrieron el boquete. Los ladrones ya estaban lejos, navegando por el río en un gomón inflable. Así nació el mito del Robo del Siglo.


El botín y la sorpresa


El monto estimado fue de entre 30 y 35 millones de dólares, entre efectivo, joyas y documentos. El caso recorrió el mundo. No solo por el dinero, sino por la puesta en escena y la fuga subterránea que dejó en ridículo a todo el operativo policial.

Pero lo que parecía perfecto duró poco.


La caída inesperada


La banda no cayó por un error técnico ni por la policía. Cayó por una traición íntima. Apenas un día después del robo, la pareja de Rubén Alberto “Beto” de la Torre lo denunció por celos y miedo. Pensó que iba a escapar con el dinero.

Esa denuncia fue el principio del fin. Beto fue detenido en febrero de 2006. A partir de ahí, los investigadores siguieron llamados, contactos y movimientos. Uno por uno, los integrantes fueron cayendo, incluido Fernando Araujo, capturado tiempo después en Chile.


Por qué el Robo del Siglo sigue fascinando


El Robo del Siglo no fue solo un robo. Fue una historia de inteligencia, engaño y errores humanos. Un plan perfecto que se rompió por algo tan simple como una traición doméstica.

Por eso, casi veinte años después, todavía se sigue hablando de aquel golpe que ocurrió a la vista de todos, pero en el lugar menos pensado: debajo de la tierra.

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