El Gobierno nacional confirmó una prórroga inesperada en la implementación del nuevo sistema de subsidios para las tarifas de luz y gas. Debido a una serie de complicaciones administrativas y errores técnicos en el cruce de datos de los usuarios, el esquema que debía debutar en los próximos días se postergará hasta febrero, lo que significa que el aumento real se sentirá recién en las facturas de marzo.
La decisión oficial busca blindar el sistema ante posibles errores de facturación. Al postergar la medida, el Estado apunta a refinar la base de datos de los beneficiarios para evitar que usuarios que necesitan la asistencia queden fuera por fallas del sistema, previniendo así una ola de reclamos administrativos.
El cambio es estructural y marca el fin de los niveles N1, N2 y N3. A partir de ahora, el sistema será simplificado: se tiene el subsidio o no se tiene.
El nuevo tope: Para mantener el beneficio, el ingreso del grupo familiar no deberá superar las tres Canastas Básicas Totales (CBT), una cifra que hoy se ubica en los $3,93 millones.
Segmentación: Mientras los sectores de ingresos bajos conservarán el apoyo estatal, una gran parte de la clase media dejará de percibirlo gradualmente.
Para amortiguar el golpe al bolsillo, se diseñó un cronograma de descuentos decrecientes que funcionará de la siguiente manera:
Bonificación Extra: Se otorgará un descuento adicional excepcional del 25%.
Febrero: La luz mantendrá un subsidio del 75%, mientras que el gas (con menor consumo en verano) tendrá un descuento del 25%.
Reducción gradual: Este beneficio "plus" irá disminuyendo a razón de un 2% mensual hasta desaparecer por completo en el plazo de un año.