La rivalidad entre River y Boca no conoce de límites ni disciplinas. Aunque el fútbol suele acaparar los flashes, el vóley femenino acaba de escribir un capítulo que quedará en la historia de los Superclásicos. En las últimas horas, el club de Núñez sacudió el mercado de pases al confirmar la llegada de dos figuras con pasado inmediato en la Ribera.
El nombre que más ruido genera es el de Valentina Gartenbank. A sus 21 años, la jugadora que se desempeña como opuesto y es una pieza habitual en la Selección Argentina, decidió cambiar el azul y amarillo por la banda roja.
Gartenbank, de gran proyección internacional, viene de obtener el tercer puesto en los Juegos Panamericanos Junior disputados en Asunción durante el mes de agosto. Con inicios en Ferro Carril Oeste, su paso por Boca parecía marcar su destino, pero la joven promesa eligió un nuevo rumbo en su carrera profesional bajo la dirección técnica del Millonario.
Pero el éxodo de La Boca a Núñez no terminó ahí. Martina Vivas, líbero de 26 años, también se sumó a las filas de River Plate. Surgida de Vélez Sarsfield, Vivas aporta un recorrido envidiable al plantel: cuenta con 30 torneos disputados y 191 partidos oficiales en su haber.
Cambiar de vereda entre los dos colosos de Argentina nunca es un trámite sencillo. En el inconsciente colectivo de los hinchas resuenan nombres como los de Oscar Ruggeri o Ricardo Gareca, y aunque se trate de otra disciplina, el pase de Gartenbank y Vivas es leído en el ambiente deportivo como un movimiento audaz que busca romper la hegemonía del vóley femenino en el país.