La escena ocurrió en San Clemente y, aunque parece salida de una película, pasó de verdad. En pocos segundos, un día común de verano cambió por completo y dejó una imagen que todavía recorre las redes.
Una jornada tranquila en la playa de San Clemente se transformó en un momento inesperado cuando un lobo marino apareció entre los veraneantes y decidió instalarse dentro de una carpa armada sobre la arena. El hecho fue grabado y compartido en TikTok por Alan Janczuk, y no tardó en volverse viral.
En el video se ve cómo un grupo de turistas armaba su carpa para protegerse del sol y descansar cerca del mar. Todo parecía normal hasta que, sin aviso, el animal se acercó caminando con total calma. Lejos de asustarse o retroceder, el lobo marino siguió su camino directo hacia la carpa y se acomodó en el centro, como si fuera su propio refugio.
La sorpresa fue total. Las personas que estaban alrededor no podían creer lo que veían. Entre risas, comentarios y expresiones de asombro, muchos sacaron sus celulares para registrar la escena. Nadie esperaba que un lobo marino eligiera una carpa de playa como lugar para descansar.
El momento llamó la atención por algo muy simple: no es común ver a estos animales tan cerca de la gente y mucho menos interactuando con objetos humanos. Sin embargo, en zonas costeras como San Clemente, la presencia de lobos marinos no es rara. Suelen acercarse a la costa para descansar, especialmente si encuentran un lugar cómodo y con sombra.
Con el correr de los minutos, llegó una camioneta de rescate animal. El personal especializado intervino para retirar al lobo marino de la carpa y trasladarlo a un sitio más adecuado, cuidando tanto al animal como a los veraneantes. La intervención fue tranquila y sin incidentes.
El video no tardó en explotar en redes sociales. En apenas dos días superó los 2 millones de reproducciones, sumó más de 300 mil “me gusta” y generó miles de comentarios. Muchos usuarios tomaron la situación con humor, mientras otros destacaron la ternura del animal y la calma con la que actuó.
Más allá de lo viral, el episodio dejó una enseñanza clara: cuando se comparte el espacio con fauna silvestre, es importante mantener la calma y dar aviso a las autoridades correspondientes. El lobo marino no estaba atacando ni buscando comida, solo encontró un lugar cómodo para descansar.
Así, una simple carpa en la playa de San Clemente se convirtió en el escenario de una de las postales más comentadas del verano. Un momento breve, inesperado y real, que explicó por qué este lobo marino terminó siendo el protagonista involuntario de las redes.