El paisaje costero de la región atraviesa su momento más crítico. Lo que debería ser un espacio de recreación para miles de familias se ha transformado, según expertos, en una amenaza directa para la salud pública. Científicos del CONICET y organizaciones ambientalistas han alzado la voz para denunciar que el vertido de líquidos cloacales sin el tratamiento adecuado está contaminando de forma irreversible las aguas y la arena de las playas de Berisso.
La raíz del problema reside en el funcionamiento deficiente de la planta de pretratamiento ubicada en Berisso, la cual recibe los desechos de La Plata, Berisso y Ensenada. Según los informes técnicos, la estructura se encuentra totalmente desbordada por el crecimiento poblacional, operando como un colador que deja pasar la mayor parte de la carga contaminante directamente hacia el Río de la Plata.
El doctor Gerardo Leotta, científico del CONICET, ha sido categórico al describir la magnitud del desastre: la planta apenas logra filtrar 5.000 metros cúbicos de los 13.000 que llegan solo desde La Plata. A este volumen se le suman los residuos de Berisso y Ensenada, que incluyen desechos biológicos de hospitales, agravando la peligrosidad del volcado.
Los datos microbiológicos aportados por la Red de Seguridad Alimentaria (RSA) del CONICET son estremecedores. Mientras que la normativa de seguridad establece un tope de 2.000 bacterias coliformes fecales por cada 100 mililitros de agua, en la zona de descarga de la costa local se han detectado promedios de 7.100.000. Esta cifra sitúa a la región en una situación de vulnerabilidad sanitaria extrema, afectando no solo el agua sino también la arena, que funciona como un reservorio de patógenos.
Ante este escenario, la ONG Nuevo Ambiente ha tomado medidas legales y administrativas. Recientemente, la organización solicitó que se suspenda el aumento de la tarifa de la empresa ABSA previsto para el mes de febrero. El argumento es sólido: consideran que el servicio de cloacas que se cobra a los usuarios es "incompleto" e "ineficiente", dado que miles de metros cúbicos de materia fecal terminan en el río sin procesar.
A pesar de que la Justicia ha emitido órdenes de reparación en reiteradas oportunidades, los vecinos y ambientalistas denuncian que no hay avances concretos. La desinversión estructural de años ha llevado a que la planta sea hoy "inadecuada y suficiente", convirtiendo el derecho al saneamiento básico en un conflicto ambiental de escala regional que pone en jaque la temporada estival y la seguridad de los ciudadanos de La Plata, Berisso y Ensenada.