la localidad de Gorina se vio interrumpida por un episodio delictivo que reaviva el debate sobre la inseguridad en la región. Un hombre de 39 años, propietario de una finca ubicada en la calle 501 entre 140 y 140 bis, se convirtió en víctima de un robo bajo la modalidad de "entradera" frustrada cuando regresaba a su hogar.
Al arribar al domicilio, el damnificado advirtió que la puerta principal de la vivienda había sido violentada. En ese instante, divisó a tres sospechosos que emprendían una veloz huida del lugar, llevándose consigo diversas pertenencias de valor, entre ellas una serie de alhajas.
Tras el llamado de alerta, efectivos de la Subcomisaría Gorina iniciaron un operativo cerrojo de manera inmediata. Basándose en la descripción física y de vestimenta aportada por la víctima, el personal del Comando de Patrullas detectó a tres individuos en las cercanías que coincidían con el perfil buscado.
Al notar la presencia de los patrulleros, los jóvenes iniciaron una fuga a pie, lo que derivó en una breve pero intensa persecución por las calles del barrio. Como resultado del despliegue, los agentes lograron interceptar a uno de los implicados, identificado por las siglas B.E.L.G. (17 años). Sin embargo, los otros dos delincuentes consiguieron evadir el cerco policial y son buscados intensamente a través del análisis de cámaras de seguridad de la zona.

El caso fue caratulado bajo la carátula de “robo en poblado y en banda en grado de tentativa”, quedando a disposición del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil N° 3.
Pese a la gravedad del hecho y la persecución previa, la fiscal a cargo, la doctora Carmen Ibarra, avaló el procedimiento policial pero dispuso que el adolescente identificado como B.E.L.G. recupere la libertad de manera inmediata. Esta medida se fundamenta en lo establecido por el artículo 161 del Código Procesal Penal, que regula la situación de los menores de edad en procesos judiciales.