sábado 24 de enero de 2026 - Edición Nº5415

Deportes | 23 Jan

Jornada de contrastes en el Abierto de Australia

Cerúndolo dio el golpe de gracia y vuela a octavos, pero la ilusión de Etcheverry se estrelló

En una madrugada de emociones fuertes, el porteño barrió al ruso en sets corridos y se metió entre los 16 mejores del certamen, donde lo espera el gigante Alexander Zverev. En la otra cara de la moneda, el platense batalló de igual a igual ante el número 10 del mundo, pero terminó despidiéndose del cemento australiano tras un partido de altísimo nivel.


El Australian Open 2026 sigue regalando capítulos memorables para el deporte nacional. En la mítica Show Court Arena, la raqueta número uno del país, Francisco Cerúndolo, firmó una de las páginas más brillantes de su carrera. El pupilo de Pablo Cuevas dominó de principio a fin al ruso Andrey Rublev, actual 15° del ranking, venciéndolo por 6-3, 7-6 (4) y 6-3 en poco más de dos horas de un tenis asfixiante.

Con esta victoria, Cerúndolo no solo estiró su historial a favor (4-1) contra el ex Top 10, sino que se convirtió en el octavo argentino en la historia en alcanzar la cuarta ronda en Melbourne Park, uniéndose a leyendas como Guillermo Vilas, David Nalbandian y Juan Martín Del Potro. "En mi tercer intento, finalmente lo logré", celebró el argentino, quien destacó el calor de la tribuna: "Hoy me sentí como si estuviese jugando en la Argentina". Su próximo desafío será el domingo ante el alemán Alexander Zverev, quien viene de eliminar al británico Cameron Norrie.

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La caída de un guerrero: Etcheverry dio pelea hasta el final


Lamentablemente, la alegría no pudo ser completa para la legión platense. Tomás Etcheverry (62°) se despidió del cuadro principal tras caer ante la mejor versión del kazajo Alexander Bublik (10°). Fue un duelo de detalles, donde el "Lobo" demostró que está en uno de los mejores momentos de su carrera, jugando de igual a igual contra un Top 10 que mostró una variedad de golpes exquisita.

El marcador final de 7-6 (4), 7-6 (5) y 6-4 para Bublik refleja la paridad de un encuentro en el que Etcheverry solo cedió su servicio una vez. La mala fortuna jugó su parte en el tercer set: tras recibir atención médica, el platense sufrió un quiebre rápido del que no pudo recuperarse. Pese a la derrota, la sensación en Melbourne es unánime: si el hincha de Gimnasia y Esgrima La Plata mantiene este nivel de lucha y lucidez, las revanchas en los grandes escenarios llegarán más temprano que tarde.

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