La historia viva de Ensenada se vistió de gala este fin de semana para rendir homenaje a una de sus instituciones más sagradas. La Asociación de Bomberos Voluntarios de Ensenada alcanzó la imponente cifra de 130 años de existencia, consolidándose no solo como un pilar de seguridad para la región, sino como un referente de abnegación y sacrificio en todo el país.
El acto central, cargado de simbolismo y respeto, tuvo su epicentro en el Monumento al Bombero, donde se entregó una ofrenda floral en memoria de aquellos que entregaron su vida en cumplimiento del deber. La ceremonia no solo fue un recordatorio del pasado, sino una reafirmación del compromiso presente de una institución que ostenta un título de nobleza: ser el primer cuartel de la Provincia de Buenos Aires y el segundo a nivel nacional en orden de creación.
Tras la formalidad del acto, la emoción se trasladó al asfalto. La moderna flota de unidades de los Bomberos Voluntarios de Ensenada recorrió las arterias principales de la ciudad. El sonido de las sirenas, que habitualmente anuncia una emergencia, esta vez se convirtió en un canto de celebración que fue correspondido por cientos de vecinos y vecinas que salieron a las veredas para brindar un caluroso aplauso a sus héroes locales.
La jornada de festejos tuvo un doble significado, ya que también se celebraron los 59 años del destacamento de Punta Lara. Esta sede, fundamental para la cobertura de la zona ribereña y el crecimiento demográfico de la costa, reafirmó su rol estratégico dentro de la estructura operativa de la asociación.
