El fútbol argentino volvió a rodar y Estudiantes de La Plata demostró que su gen competitivo sigue intacto. En una noche de alta intensidad en el Libertadores de América, el Pincha supo sufrir, reaccionar y finalmente repartir puntos ante Independiente, en un duelo que dejó sensaciones positivas de cara al exigente calendario que asoma en el horizonte.
El trámite inicial fue una batalla táctica. Durante los primeros 45 minutos, la paridad fue la norma, con ambos equipos disputando cada centímetro de campo con una intensidad extrema. Sin embargo, cuando el primer tiempo expiraba, la balanza se inclinó para el local. A los 45 minutos, Gabriel Ávalos logró peinar un envío lícito dentro del área, permitiendo que Luciano Cabral ingresara en soledad para estampar el 1-0. El gol fue un baldazo de agua fría para el elenco platense, que hasta allí no había pasado grandes sobresaltos.
Si el cierre del primer acto fue para el olvido, el inicio del segundo quedará en los registros por su efectividad. Apenas se movió del medio, Estudiantes dio una lección de juego asociado. Una combinación precisa entre Santiago Ascacíbar y Cristian Medina derivó en una asistencia quirúrgica de este último; Medina rompió líneas con un pase entre los centrales para que Fabricio Pérez definiera con frialdad ante la salida de Rodrigo Rey.
El 1-1 llegó a los 12 segundos del complemento, descolocando por completo al equipo de Avellaneda. El envión anímico para el Pincha fue total, más aún cuando instantes después Santiago Montiel vio la tarjeta roja por un exceso verbal y un manotazo frente al árbitro, dejando al Rojo con diez hombres y un panorama sombrío.
Pese a la superioridad numérica, Estudiantes no logró encontrar la llave para vulnerar nuevamente la valla de Rodrigo Rey. El encuentro se mantuvo equilibrado desde lo actitudinal, con un Independiente que se abroqueló bien y un conjunto albirrojo que manejó los hilos pero no pudo capitalizar sus llegadas.
El empate 1-1 le permite al León sumar en una cancha siempre difícil y comenzar a pensar en lo que será el primer gran desafío del año en casa. El próximo miércoles 28 de enero, a las 22:15 horas, el Estadio UNO se vestirá de gala para recibir a Boca Juniors, en lo que promete ser una batalla fundamental para las aspiraciones del conjunto platense.