El Estadio Juan Carmelo Zerillo volvió a ser el escenario de una gesta con sello propio. Por la primera fecha del Torneo Apertura 2026, Gimnasia y Esgrima La Plata dio una muestra de carácter y juego asociado para derrotar 2-1 a un Racing que llegó a 60 y 118 cargado de nombres rutilantes pero vacío de respuestas futbolísticas ante la intensidad del local.
Desde el inicio, el Tripero impuso las condiciones del juego. La apertura del marcador llegó a través de Nicolás Barros Schelotto, quien desató la locura en las tribunas y reafirmó la vigencia de un apellido que es sinónimo de alegría en el mundo Gimnasia. El equipo dirigido tácticamente por su cuerpo técnico supo neutralizar a los refuerzos estrellas del conjunto de Avellaneda, como Matko Miljevic y Valentín Carboni, quienes pasaron inadvertidos ante la presión asfixiante del mediocampo platense.
En el segundo tiempo, la tónica no cambió. Gimnasia aprovechó las groseras fallas defensivas de los dirigidos por Gustavo Costas y estiró la diferencia gracias a una aparición certera de Franco Torres. Si bien sobre el final llegó el descuento de Tomás Conechny para maquillar el resultado, la superioridad del Lobo nunca estuvo en discusión, pese a la presencia del árbitro Leandro Rey Hilfer y el accionar de Adrián Franklin en el VAR.
Sin tiempo para festejos prolongados, el Lobo ya pone la mira en el próximo gran escalón. Con el envión anímico de haber vencido a un candidato, los platenses deberán visitar a River el próximo miércoles 28 de enero a las 20:00 horas. Por su parte, los de Avellaneda intentarán lamerse las heridas recibiendo a Rosario Central ese mismo día, pero a las 19:00 horas.
La victoria deja a Gimnasia en una posición inmejorable: con los tres puntos en el bolsillo, un funcionamiento sólido y la ilusión de su gente que, una vez más, hizo del Bosque una fortaleza inexpugnable.