La movilidad en la Provincia de Buenos Aires acaba de volverse mucho más riesgosa para el presupuesto familiar. En un contexto de alta volatilidad económica, el Ministerio de Transporte bonaerense actualizó el valor de la Unidad Fija (UF), el índice que determina el costo de las infracciones. El resultado es un cuadro tarifario donde las faltas más severas ya perforan el techo del millón de pesos, convirtiendo cualquier descuido al volante en una potencial catástrofe financiera para el infractor.
Este sistema de cálculo está atado directamente al precio del litro de nafta de mayor octanaje, según el reporte del Automóvil Club Argentino (ACA). Al aumentar el combustible, la indexación de las multas es automática, lo que genera un efecto de "pinza" para los conductores que ya enfrentan subas en seguros, repuestos y patentes.
El nuevo esquema endurece significativamente las penas para las conductas que ponen en riesgo la vida. Según las autoridades viales, el objetivo es disuasorio, aunque el monto de las sanciones ha reabierto el debate sobre su razonabilidad.
Exceso de velocidad: Dependiendo del porcentaje superado, las multas máximas pueden superar los $1.000.000.
Alcoholemia positiva: Conducir bajo los efectos del alcohol o estupefacientes es una de las infracciones con mayor carga punitiva.
Semáforos en rojo y contramano: Estas maniobras temerarias encabezan la lista de las sanciones más costosas del nuevo cuadro.
Falta de documentación: Circular sin la VTV (Verificación Técnica Vehicular), el seguro obligatorio o la licencia vigente también sufrió incrementos notables.

En la ciudad de La Plata, la noticia ha caído como un balde de agua fría entre los automovilistas y motociclistas. La preocupación es doble: al aumento del valor de la multa se le suma una mayor presencia de operativos de control en avenidas estratégicas y accesos principales a la capital bonaerense.
Si bien desde el ámbito oficial de la Provincia de Buenos Aires insisten en que estas medidas buscan reducir la siniestralidad vial y fomentar la prevención, los usuarios perciben una lógica recaudatoria en plena crisis. En las calles platenses, el temor a una sanción que represente varios sueldos mínimos se ha vuelto un factor de presión constante para quienes utilizan el vehículo como herramienta de trabajo.
El endurecimiento del esquema sancionatorio se apoya en estadísticas que marcan la necesidad de bajar los índices de accidentes. No obstante, la proporcionalidad de las multas frente a los ingresos promedio de los trabajadores bonaerenses es el punto de mayor conflicto.
Con multas que ya se cuentan en siete cifras, la recomendación de los expertos en seguridad vial es más vigente que nunca: el cumplimiento estricto de las normas no solo es una cuestión de vida o muerte, sino hoy, más que nunca, una necesidad de supervivencia económica en la Provincia de Buenos Aires.