Las oficinas del Estadio UNO y el predio de City Bell viven horas de máxima efervescencia. Lo que comenzó como un sondeo lejano se transformó en una negociación real y tangible: la salida de Santiago Ascacibar con destino a Boca es inminente. Tras un sábado de febriles llamados y reuniones de alto nivel, las diferencias económicas que separaban a las partes se redujeron al mínimo, dejando el terreno listo para un anuncio que sacudirá el fútbol argentino.
Si bien Boca inició las gestiones con una oferta que apenas cubría la mitad de las pretensiones de Estudiantes, la firmeza de la comisión directiva platense obligó al club de la Ribera a estirarse en los números. Mientras los abogados liman los últimos detalles del contrato, Santiago Ascacibar se mantuvo al margen de las versiones; el volante central aprovechó la jornada del sábado para celebrar el cumpleaños de uno de sus hijos, refugiándose en su círculo íntimo mientras su futuro profesional se definía en los despachos.
El acuerdo, que se cerraría por una cifra cercana a los cinco millones de dólares, tiene un condimento extra que seduce a Eduardo Domínguez: la inclusión de Brian Aguirre. El ex Newell's, tasado por Boca en valores de mercado europeo, llegaría al Pincha para ocupar el vacío que dejó Edwuin Cetré.
Para Estudiantes, la operación cierra por todos lados. No solo representa un ingreso de divisas vital para equilibrar la economía del club, sino que también asegura la llegada de un extremo con proyección y, fundamentalmente, mantiene el vínculo afectivo con su referente: el Ruso ya habría expresado su promesa de retornar al club de sus amores para iniciar un nuevo ciclo en el futuro.
Las partes confían en que el acuerdo total llegará antes del martes. De ser así, el partido del miércoles en el Estadio UNO entre ambos equipos tendrá un condimento extra y agridulce: la despedida del último gran capitán albirrojo.