Ante una quemadura, el primer minuto puede cambiar todo. Lo que hagas —o no hagas— en ese momento inicial puede definir si la lesión se cura rápido o si se complica más de la cuenta. Muchos errores comunes empeoran el cuadro sin que la gente lo sepa. Y acá aparece la gran pregunta que dispara esta nota: ¿qué hacer ante una quemadura para no agravarla?
Saber cómo actuar es clave, sobre todo en casos de Quemaduras domésticas, que son las más frecuentes. La buena noticia es que existen pasos simples, avalados por especialistas, que cualquiera puede aplicar mientras decide si necesita o no ayuda médica.
Los especialistas de la Cleveland Clinic recomiendan una regla fácil de recordar para la atención inicial: enfriar, limpiar, cubrir y reconfortar. Este método sirve como primera respuesta ante la mayoría de las quemaduras y ayuda a reducir la gravedad del daño.
Colocá la zona afectada bajo agua corriente fría durante entre 5 y 20 minutos. No uses hielo ni agua helada: eso puede dañar aún más la piel. Este paso ayuda a frenar la lesión y a aliviar el dolor.
Lavá suavemente con agua y jabón neutro. No frotes ni revientes ampollas. La limpieza correcta reduce el riesgo de infección.
Protegé la quemadura con una gasa estéril o un apósito que no se pegue. También puede usarse film plástico limpio. Cubrir evita que entren bacterias y ayuda a que la piel cicatrice mejor.
Mantené a la persona tranquila y, si corresponde, usá analgésicos comunes. El control del dolor también es parte del cuidado inicial.
Identificar los Tipos de quemaduras es fundamental para saber cómo seguir:
Quemadura leve: afecta solo la capa superficial de la piel. Hay enrojecimiento y dolor moderado. Muchas veces puede tratarse en casa.
Quemadura intermedia: compromete capas más profundas. Aparecen ampollas y dolor intenso. Suele requerir control médico.
Quemadura grave: daña tejidos profundos como músculo o hueso. Puede poner en riesgo la vida y necesita atención urgente.
El médico de emergencias Allan Capin, de la Cleveland Clinic, advierte que retrasar la consulta aumenta el riesgo de infección y complicaciones.
Buscá ayuda médica inmediata si la quemadura:
Mide más de 8 centímetros.
Afecta cara, cuello, manos, pies o articulaciones.
Provoca fiebre, pus o dolor que empeora.
No mejora después de una o dos semanas.
Las quemaduras leves suelen curarse en 7 a 14 días. Las intermedias tardan más y necesitan seguimiento. Las graves pueden requerir meses de tratamiento.
Atención a signos de infección: fiebre, mal olor, secreción o enrojecimiento creciente. Frente a cualquiera de estos síntomas, no esperes.
Actuar rápido, saber qué hacer ante una quemadura y consultar a tiempo puede evitar secuelas y problemas mayores. En estos casos, informarse bien también es una forma de cuidarse.