miércoles 28 de enero de 2026 - Edición Nº5419

Información General | 28 Jan

Dormir una siesta corta mejora el aprendizaje y la memoria

10:00 |¿Y si te dijeran que 45 minutos pueden marcar la diferencia entre estudiar sin retener nada o aprender de verdad? No es una frase hecha ni un consejo de abuela.


¿Y si te dijeran que 45 minutos pueden marcar la diferencia entre estudiar sin retener nada o aprender de verdad? No es una frase hecha ni un consejo de abuela. La ciencia acaba de confirmar que una siesta corta a la tarde puede ayudar al cerebro a resetearse y mejorar el aprendizaje. Y lo más llamativo es que no hace falta dormir horas.

Un estudio internacional liderado por la Universidad de Ginebra, junto al Medical Center–University of Freiburg, mostró que un descanso breve alcanza para que el cerebro vuelva a estar listo para incorporar información nueva. El dato sorprende porque, hasta ahora, este “reinicio” mental se asociaba casi exclusivamente al sueño nocturno.


Qué le pasa al cerebro cuando no descansa


Durante el día, el cerebro no para. Escucha, mira, decide, memoriza. Cada estímulo fortalece conexiones entre neuronas. El problema aparece cuando esas conexiones se cargan de más: el sistema se satura y aprender algo nuevo cuesta mucho más.

Ahí entra en juego la siesta corta. Según los investigadores, dormir menos de una hora permite bajar esa saturación y dejar espacio libre para nuevos recuerdos. Es como vaciar un poco la memoria para poder volver a llenarla.

Los científicos llaman a este proceso “resintonización sináptica”. En palabras simples: el cerebro se ordena.


Qué descubrió el estudio


El experimento se realizó con adultos jóvenes sanos. Un grupo durmió una siesta de unos 45 minutos a media tarde. El otro grupo permaneció despierto. Antes y después, se midió la actividad cerebral con técnicas no invasivas.

El resultado fue claro: quienes durmieron mostraron conexiones neuronales menos sobrecargadas y una mayor capacidad de aprendizaje. En cambio, el grupo que no descansó siguió con el cerebro “lleno”, menos flexible para incorporar información nueva.

Para los investigadores, no hace falta llegar al sueño profundo. Con un descanso breve, el efecto ya aparece.


Por qué una siesta ayuda a aprender mejor


El cerebro necesita equilibrio. Si todo el tiempo fortalece conexiones y nunca afloja, pierde capacidad de adaptación. El sueño —incluso corto— permite ajustar esa red y mejorar la concentración.

Por eso, después de una siesta corta, muchas personas sienten la cabeza más clara, mejor atención y más facilidad para memorizar. No es casualidad: hay un cambio real en el funcionamiento cerebral.

Este efecto puede ser clave para estudiantes, personas que trabajan con mucha información, personal de salud o cualquiera que necesite rendir bien mentalmente durante el día.


No reemplaza dormir de noche, pero suma


Los especialistas aclaran algo importante: la siesta no reemplaza el sueño nocturno. Dormir mal de forma crónica sigue siendo un problema serio. Pero como complemento, el descanso diurno puede mejorar el rendimiento mental y cuidar la salud del cerebro.

La conclusión es simple y potente: una siesta corta, bien hecha, no es pérdida de tiempo. Al contrario, puede ser una herramienta sencilla y accesible para aprender mejor y rendir más, sin esfuerzo extra.

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