La temporada de verano en Berisso se ve nuevamente condicionada por factores ambientales. La emblemática playa de Palo Blanco permanece bajo alerta amarilla debido a la proliferación de cianobacterias, un fenómeno que se repite en diversos puntos de la provincia de Buenos Aires y que obliga a los bañistas a estar atentos antes de sumergirse.
Según el último reporte del sistema de monitoreo provincial, la clasificación actual indica un riesgo bajo. Esto significa que los niveles detectados no alcanzan una floración masiva, pero son suficientes para alterar la transparencia del agua y requerir medidas de prevención por parte de la población.
La presencia de estas bacterias no pasa desapercibida para el ojo atento. En el sector costero de Palo Blanco, el fenómeno se manifiesta a través de manchas, rayas o tonalidades verdosas que flotan en la superficie o se dispersan en la columna de agua. Esta coloración verde uniforme y la turbidez inusual son las señales típicas que deben evitar los visitantes.
Desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires explicaron que el seguimiento de estos microorganismos es permanente. El monitoreo preventivo abarca ríos, arroyos y zonas costeras, intensificándose durante los meses de calor extremo, cuando las condiciones biológicas favorecen su reproducción.
Los expertos advierten que las alertas pueden cambiar de color en cuestión de horas. Factores climáticos como el calor intenso, la falta de viento o cambios repentinos en las corrientes del Río de la Plata influyen directamente en la concentración de las cianobacterias.
Por el momento, Palo Blanco continúa habilitada para el uso público, pero bajo estrictas advertencias. Las autoridades apelan a la responsabilidad individual: si el agua presenta un aspecto aceitoso o verde brillante, lo más seguro es evitar el contacto directo para prevenir posibles irritaciones en la piel o malestares digestivos en caso de ingesta accidental.