¿Puede un alimento que comés todos los días enfermarte sin que te des cuenta? Esa es la pregunta que muchos se hacen cuando escuchan hablar de la salmonella, una bacteria silenciosa que puede estar más cerca de lo que imaginás. En la heladera, en la mesada o incluso en un plato mal cocido empieza un riesgo que, con información clara, se puede evitar.
La salmonella es una bacteria que se transmite a través de alimentos de consumo cotidiano y puede provocar cuadros de intoxicación que afectan especialmente a chicos, adultos mayores y personas con defensas bajas. Carnes, huevos, frutas, verduras y productos procesados pueden convertirse en vehículos de contagio si no se manipulan de forma correcta.
Según explicó la doctora Jessica Lum, especialista en enfermedades infecciosas de Cleveland Clinic, conocer dónde aparece la bacteria y cómo prevenirla es clave para cuidar la salud de toda la familia.
Alimentos con mayor riesgo de salmonella
Huevos
Los huevos son uno de los focos más comunes. La bacteria puede estar en la cáscara o dentro del huevo. Jessica Lum recomienda cocinarlos hasta que la clara y la yema estén firmes y no dejarlos más de dos horas a temperatura ambiente. Con calor extremo, ese tiempo se reduce a una hora.
Carnes rojas y aves
Vacas, cerdos y pollos pueden portar la bacteria sin mostrar síntomas. El riesgo aparece durante la faena o por mala manipulación en la cocina. Desde Cleveland Clinic aconsejan guardar la carne cruda separada, refrigerarla a 4 °C, usar utensilios distintos y cocinar bien: carnes molidas a 71 °C y aves a 74 °C.
Mariscos
Cangrejos, camarones y otros mariscos pueden contaminarse en aguas inseguras. Consumirlos bien cocidos es la opción más segura. “También recomendamos no beber agua sin tratar para evitar infecciones bacterianas”, advierte Lum.
Lácteos sin pasteurizar
Quesos, yogures y helados hechos con leche no pasteurizada representan un riesgo alto. La pasteurización elimina bacterias peligrosas como la salmonella, por eso siempre es mejor elegir productos pasteurizados.
Frutas, verduras y brotes
Pueden contaminarse en el cultivo o el riego. La recomendación es simple: comprar en lugares confiables y lavar bien cada alimento antes de consumirlo, incluso si se va a pelar.
Harina y alimentos procesados
La harina puede contener la bacteria, por eso no se debe comer masa cruda. Nuggets, salchichas, sopas, cereales y congelados también pueden ser peligrosos si se rompen las normas de higiene.
Cómo se transmite la salmonella
La salmonella se propaga por contaminación cruzada, alimentos poco cocidos, superficies sucias o manos mal lavadas. No se debe lavar el pollo crudo, ya que eso dispersa la bacteria en la cocina.
Los grupos más vulnerables son niños menores de cinco años, adultos mayores de 50 y personas con defensas bajas. La prevención está en acciones simples: higiene, separación de alimentos y buena cocción.
Una cocina limpia y hábitos seguros siguen siendo la mejor defensa frente a esta bacteria que, aunque no se vea, puede evitarse.