El apellido Barros Schelotto vuelve a ser sinónimo de alegría en el mundo Gimnasia. Esta vez, las luces apuntan a Nicolás Barros Schelotto, el mediocampista de 19 años que, tras marcar un golazo frente a Aldosivi, se posicionó como una de las grandes promesas del fútbol local. Su camino, sin embargo, no fue directo: incluyó una experiencia formativa en Estados Unidos antes de pegar la vuelta a casa.
Para Nicolás, la clave de su gran nivel actual no es casualidad. El jugador destacó la importancia de su paso por la Reserva, donde estuvo bajo la tutela del director técnico Fernando Zaniratto. Según explicó el propio futbolista, esos diez meses de preparación fueron esenciales para entender el roce y la competitividad extrema que caracteriza a la Primera División de Argentina. "El grupo me da mucha confianza y me permiten jugar tranquilo", confesó, repartiendo méritos con sus compañeros tras la victoria.
🗣️ "EL GRUPO ME DA MUCHO CONFIANZA Y ME PERMITE JUGAR TRANQUILO" Nico Barros Schelotto habló de su rápida adaptación al fútbl argentino.
— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) February 2, 2026
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Un detalle que no pasó desapercibido para la prensa es su porte físico. Con una estatura que resalta en el campo, Nicolás bromeó sobre la herencia genética. Aunque es hijo del ídolo y exentrenador Guillermo Barros Schelotto, aclaró que su altura proviene de la familia de su madre, ya que tanto sus tíos como su abuelo materno son altos, marcando una diferencia física clara con su padre.
Más allá de lo táctico y lo físico, lo que más llega al hincha es su sentido de pertenencia. En diálogo con ESPN, el joven volante dejó en claro que juega con el corazón: "Intento hacer lo que me inculcaron de chiquito; dejar la vida por esta camiseta que es la más linda que hay". Con los pies sobre la tierra y el arco entre ceja y ceja, el nuevo Barros Schelotto empieza a escribir su propia historia en el bosque platense.