Hay una pregunta que se repite en casas, negocios y paradas de micro en La Plata. No importa el barrio ni el trabajo: ¿por qué el sueldo ya no alcanza como antes? La respuesta no está solo en los precios, sino en una sensación que crece y se consolida. Y un reciente informe ayuda a explicarla.
El arranque del tercer año de gestión de Javier Milei encuentra a una mayoría de los hogares argentinos con una percepción clara: el salario corre de atrás. Así lo refleja el último Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix, que muestra que el 74,7% de las personas siente que su ingreso pierde frente a la inflación. Solo un 20,8% cree que su sueldo logra ganarle a la suba de precios.

Este dato pone en números algo que en ciudades como La Plata se vive todos los días. La plata se va rápido en alimentos, servicios y transporte. Aunque los índices oficiales marquen una desaceleración, en la vida diaria el ajuste sigue pesando.
El informe también expone un punto clave: la desconfianza. Más de la mitad de los consultados, el 56,4%, no cree que los datos del INDEC reflejen lo que realmente pasa en la economía cotidiana. En cambio, un 41,4% considera que las cifras oficiales se acercan a la realidad.

Esta distancia entre estadísticas y experiencia concreta se explica por los gastos que más golpean. Alquileres, alimentos frescos y tarifas ocupan cada vez más parte del ingreso. En barrios platenses, eso se nota en compras más chicas, cambios de marcas y cuentas que no cierran a fin de mes.
Un dato llamativo del Monitor de Opinión Pública es que el malestar económico no se traduce de manera directa en rechazo político. La imagen del presidente Javier Milei muestra una recuperación: 45% positiva, 48,2% negativa y 6,8% regular.

Esto sugiere que una parte de la sociedad separa el presente del futuro. Aunque los salarios no acompañen a la inflación, hay sectores que mantienen expectativas sobre un ordenamiento económico más adelante.
En la Provincia, la encuesta también midió al gobernador Axel Kicillof. Su imagen aparece más deteriorada: 31,7% positiva, 59,4% negativa y 8,5% regular. En distritos como La Plata, donde el consumo interno y el empleo público son clave, el humor social está muy ligado a cómo rinde el bolsillo.

De cara a 2026, el panorama es parejo pero tenso. El 48% cree que el año será económicamente negativo, mientras que el 47,4% espera algo positivo. Sin embargo, el pesimismo es más intenso: 39,6% se define como muy pesimista, contra un 27,4% muy optimista.

El cuadro es claro. Aunque algunos indicadores mejoren, la mayoría todavía no siente alivio. Esa brecha entre números y realidad explica por qué la pregunta inicial sigue abierta. Y, por ahora, sin una respuesta que calme al bolsillo.
