La Municipalidad de La Plata llevó adelante en los últimos días un nuevo operativo de remoción de autos abandonados en el casco urbano y en distintas localidades del partido. Las tareas se desarrollaron en San Carlos, Villa Elvira, Tolosa y el casco fundacional, y se suman a los 58 vehículos retirados durante el último mes en diferentes barrios de la ciudad.
Las acciones forman parte del Plan de Remoción de Vehículos Abandonados y Quemados, una política impulsada por la Secretaría de Seguridad municipal junto al programa Ciudad Limpia, que se ejecuta de manera articulada con la Secretaría de Control Urbano y Convivencia.
Según se informó oficialmente, el plan se despliega a partir de relevamientos territoriales y denuncias vecinales, priorizando zonas donde los vehículos en desuso generan obstrucciones en la vía pública, riesgos ambientales o problemas de convivencia.
Desde el Municipio señalaron que el objetivo central del operativo es liberar el espacio público, eliminar focos de contaminación ambiental y mejorar la calidad de vida en los barrios. Los autos abandonados suelen convertirse en acumuladores de residuos, refugio de alimañas y puntos inseguros para peatones y vecinos.
Las tareas incluyen el relevamiento, la identificación de los vehículos, su remoción de la vía pública y el traslado al Predio Logístico Municipal, donde permanecen en guarda hasta definir su destino final, conforme a la normativa vigente.
En ese marco, desde la Comuna destacaron que la gestión del intendente Julio Alak viene intensificando este tipo de intervenciones como parte de una política integral de ordenamiento urbano, que articula seguridad, ambiente y convivencia ciudadana.
El protocolo municipal establece que, una vez detectado un vehículo en estado de abandono, se procede a su identificación mediante una oblea y a la notificación de su titular registral. A partir de ese momento, el propietario cuenta con un plazo de diez días hábiles para regularizar la situación y retirar el rodado del espacio público.
Si el vehículo no es retirado dentro de ese plazo, el Municipio lo incorpora al inventario municipal, registra sus datos y lo traslada al predio correspondiente. Tras seis meses de guarda, y si no media reclamo alguno, se avanza con la compactación.
Un punto clave del operativo es que los vehículos quemados o sin identificación son considerados directamente chatarra y se compactan de forma inmediata, tal como lo establece el protocolo vigente para estos casos.
Además del ordenamiento urbano y el impacto ambiental, el plan contempla un fin social. Según informaron desde el Municipio, la retribución económica obtenida de la chatarra resultante de la compactación es destinada íntegramente a instituciones sin fines de lucro.
De este modo, la iniciativa no solo apunta a mejorar el uso del espacio público, sino también a generar un beneficio social concreto, transformando un problema urbano en un recurso que contribuye a la comunidad.