lunes 9 de febrero de 2026 - Edición Nº5431

Información General | 9 Feb

Salud mental y bienestar

El sistema inmunológico psicológico: qué es y cómo fortalecerlo

09:00 |Así como el cuerpo tiene defensas frente a virus y bacterias, la mente también cuenta con mecanismos para enfrentar el estrés, la ansiedad y las crisis emocionales. Qué es el sistema inmunológico psicológico, cómo funciona y qué recomiendan los especialistas para reforzarlo.


Así como una alimentación saludable, la actividad física y el descanso fortalecen las defensas del organismo, la salud mental también cuenta con un sistema de protección propio. Se trata del sistema inmunológico psicológico, un concepto desarrollado a comienzos de la década del 1990 por los psicólogos Daniel Gilbert y Timothy Wilson, que describe los recursos mentales y emocionales que permiten afrontar las adversidades sin quedar desbordados.

Lejos de ser una metáfora superficial, el término es utilizado por especialistas en psicología clínica y bienestar emocional para explicar cómo el cerebro se defiende del impacto del estrés, la ansiedad, las pérdidas y los fracasos, de manera similar a como el sistema inmune físico combate las enfermedades.

La licenciada Gabriela Martínez Castro (MN 18627), psicóloga y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), explicó que este sistema está formado por “el conjunto de recursos mentales y emocionales que nos ayudan a afrontar los problemas sin colapsar”.

“Así como el sistema inmunológico del cuerpo nos protege de las enfermedades, el sistema inmunológico psicológico nos defiende del impacto emocional de lo que nos está pasando”, señaló.


Qué protege el sistema inmunológico psicológico


Según Martínez Castro, este sistema no es una única habilidad, sino una red de capacidades que trabajan de forma conjunta. Entre ellas se destacan:

  • Regulación emocional

  • Forma de interpretar lo que nos sucede

  • Flexibilidad mental

  • Autoestima

  • Capacidad para pedir ayuda

  • Red de apoyo social

  • Estrategias para calmar cuerpo y mente

En la misma línea, el doctor William Van Gordon, profesor asociado en Psicología Contemplativa en la Universidad de Derby, explicó que se trata de defensas “automáticas y en gran medida inconscientes” del cerebro, que reducen la intensidad y duración de la angustia frente a eventos negativos.

“A menudo sobreestimamos lo devastados que nos sentiremos después de una pérdida o un fracaso, porque subestimamos este sistema de resiliencia incorporado”, advirtió el especialista.


Cuando las defensas psicológicas están bajas


La licenciada Martínez Castro aclaró que un sistema inmunológico psicológico debilitado no implica debilidad personal. Por el contrario, suele ser consecuencia de la sobreexigencia y el agotamiento emocional.

Entre las señales más frecuentes mencionó:

  • Rumiar pensamientos negativos de forma constante

  • Evitar situaciones por miedo o ansiedad

  • Vivir el estrés como algo insoportable

  • Sensación persistente de angustia o ánimo bajo

“Esto no ocurre porque la persona sea débil, sino porque está sobrecargada”, remarcó.


Cómo fortalecer el sistema inmunológico psicológico


Lo que tenés que saber

De acuerdo con los especialistas, estas defensas se pueden entrenar. Las principales recomendaciones incluyen:

  • Psicoeducación y entrenamiento en habilidades emocionales

  • Descanso y autocuidado sostenido

  • Acompañamiento psicológico profesional

  • Estrategias de regulación emocional

La doctora Liji Thomas, citada en News Medical, sostuvo que un buen funcionamiento de este sistema se asocia con mayor satisfacción vital, bienestar general y hasta mayor esperanza de vida.


Cuatro claves prácticas para reforzarlo


El doctor Van Gordon compartió una serie de estrategias concretas para fortalecer estas defensas mentales:

1. Reducir el sesgo negativo

El cerebro tiende a dar más peso a lo negativo. En lugar de forzar el optimismo, recomienda adoptar una mirada neutral, usando herramientas como:

  • Mantras (“Esto también pasará”)

  • Ejercicios de gratitud

  • Respiración diafragmática

2. Anclarse en el presente

Centrarse en lo que es controlable hoy ayuda a frenar la rumia sobre el pasado y la ansiedad por el futuro. Sugiere:

  • Atención plena durante 1 o 2 minutos

  • Rutinas diarias

  • Caminatas rápidas o escritura reflexiva

3. Reconectar con el propósito

Tener un sentido de propósito a largo plazo mejora la salud mental y la longevidad. Replantear las dificultades desde los valores personales aporta perspectiva y fortaleza.

4. Practicar la aceptación saludable

Permitir que las emociones difíciles aparezcan sin negarlas ni reprimirlas. “La tristeza o la ira transmiten señales importantes”, explicó el especialista, quien recomendó buscar ayuda profesional si la angustia persiste.

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